Si ya sabes quién es, entonces ¡aremos el surco!

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2018-07-10

Liborio Méndez Zúñiga

Ahora que sabemos que la tercera si fue la vencedora, y que treinta millones de mexicanos votaron por AMLO, ahora sí ya sabes quién será el presidente de la segunda alternancia, a partir del primero de diciembre próximo, no antes, así que no anticipemos vísperas y no comamos ansias, que la cosa es calmada.

Pues bien, asumamos que el relevo de poderes se dé en forma civilizada, sabiendo que en el barco vamos todos, y que se impuso en las urnas la esperanza en un nuevo proyecto de nación, con nuevos acuerdos y consensos, con base en el bono democrático otorgado el primero de julio.

Pero despacio, que llevamos prisa. La nominación anticipada desde la campaña de perfiles para el nuevo gabinete, como parte de la campaña primero y ahora del juego abierto que gusta a López Obrador, pareciera un anticipo de “caminando y haciendo”, convencido de que la cosa pública urge de gobernanza, o al menos de señales que indiquen a propios y extraños cómo será su gobierno. Y dejen para el ocio del café aquello de transición tersa y luna de miel, no nos hagamos, hay muchos muertos y heridos a la vera del camino.

No señores, la Patria está sedienta de paz y justicia, y también está herida, secuestrada, y vive con miedo, pero también con coraje al filo del peligro, coraje que llenó las urnas para exigir un cambio con un golpe de timón para enderezar el barco y navegar a puerto seguro.

Sin embargo, después de la catarsis colectiva, si de regeneración de la vida nacional se trata, habrá que preguntarse si el aluvión de votos registrado comporta no solo el talante sino también el talento de los millones de ciudadanos que sufragaron, para poner su grano de arena en pos del HAREMOS HISTORIA.

Como arenga y slogan de campaña cumplió su cometido y con creces, pero los imperativos de cambio de este México nuestro no se arreglan en un sexenio y con estos vecinos que Dios nos dio. Además, semejante tamaño de proyecto de nación, no solo es tarea del gobierno, sino de la sociedad que conformamos los 130 millones de mexicanos, migrantes incluidos.

Muy pronto veremos, poco a poco o de golpe, si esa inmensa masa de votantes, ese tsunami de electores se arremanga la camisa, se cala el sombrero y persiste en seguir arando el surco, por meses y años que se dilaten los cambios esperados en la economía familiar. Y además, mantenerse activos y alertas en el movimiento del que tanto espera, con un renovado rol de participación ciudadana para acompañar la Cuarta Transfomación.

Supongamos que en efecto la apuesta por la regeneración implica la puesta en marcha de una nueva ciudadanía, al ritmo de la emoción social de la nueva alternancia, puesta a prueba no por las ideas y capacidades de Palacio Nacional, sino por los nuevos gobiernos estatales conquistados por Morena, y en especial las alcaldías, termómetros locales del buen gobierno.

Y si es que las redes sociales fueron una bendición para el triunfo de AMLO, también cabe preguntarse si dichas expresiones serán persistentes y más aún coadyuvantes en su papel de observatorios sino también animadores sociales para darle voz a quienes no la tienen y libre cauce a las ideas y proyectos ciudadanos.

No se dice aquí nada nuevo, pero ya sabemos que la participación ciudadana es endeble, y ese tsunami de votos solo es una jornada del largo camino para hacer historia, cada quien en su trinchera, todos los días, en lo individual y con nuestros grupos de referencia, en el trabajo, la escuela, el sindicato, y si usted es militante, en su partido, que este juego no se acaba, va empezando.

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