Homenaje a maestros del Estado
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2013-05-15
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2013-05-15
H. Matamoros, Tam.- El gobernador Egidio Torre Cantú, como representante del pueblo de Tamaulipas, rindió homenaje a los maestros de toda la entidad en una ceremonia celebrada en Matamoros.
Entregó las medallas “Ignacio Manuel Altamirano” y “Rafael Ramírez”, rindiendo un merecido tributo a quienes han servido a la patria a través de la educación.
Los maestros, con todos sus defectos, con toda la mala imagen que le han creado algunos, merecen respeto, veneración, reconocimiento y gratitud del pueblo porque gracias a ellos, el país ha avanzado. Qué bueno que el gobernador Egidio Torre Cantú les hizo ese público reconocimiento. Las medallas entregadas tienen el valor de dos grandes hombres que son un modelo para los maestros y para la sociedad.
¿Quiénes fueron Ignacio Manuel Altamirano y Rafael Ramírez? He aquí dos breves perfiles.
IGNACIO MANUEL ALTAMIRANO
Nació en la población de Tixtla, Guerrero, en el seno de una familia de raza indígena pura, su padre tenía una posición de mando entre la etnia de los chontales. En el año de 1848 su padre fue nombrado alcalde de Tixtla y eso permitió al joven Ignacio Manuel, que a la sazón contaba con 14 años, la oportunidad de asistir a la escuela.
Abogó y sentó las bases de la instrucción primaria gratuita, laica y obligatoria a partir del 5 de febrero de 1882. Fundó el Liceo de Puebla y la Escuela Normal de Profesores de México.
Se creó la medalla "Ignacio Manuel Altamirano" con la finalidad de premiar los 50 años de labor docente.
RAFAEL RAMÍREZ
Nació en Las Vigas, pueblo pequeño y cercano a Perote y Xalapa. En Xalapa ingresó a la Escuela Normal del Estado en donde obtuvo el título de profesor.
Comenzó a dar clases en la hacienda de Palo Blanco en la Huasteca veracruzana.
Durante la época de la Revolución mexicana, colaboró en la reorganización de la Escuela Industrial de Huérfanos. En 1915, escribió su primer libro “La escuela industrial” el cual realiza una comparativa de la enseñanza técnica de la época que se impartía en México contra la de Estados Unidos y Europa, proponiendo las innovaciones para mejorar el sistema mexicano de educación.
La experiencia adquirida en las escuelas primarias industriales de la ciudad de México las implantó en las escuelas rurales. En 1923, fue partícipe de la misión cultural que tuvo sede en Zacualtipán en el Estado de Hidalgo cuyo objetivo fue impartir educación en las sierras, costas y puntos de difícil acceso del territorio nacional. Trabajó con Narciso Bassols y Moisés Sáenz elaborando los principios y normas para la educación rural.
Fue influenciado por el pensamiento de Gabino Barreda quien sostenía que la educación era un instrumento de cohesión social, de esta forma Ramírez Castañeda al igual que Sáenz, adoptaron la tesis positivista de la "incorporación del proletariado a la sociedad, como el mejor medio que permite resolver el problema de la heterogeneidad racial y cultural del país".
Durante su vida fundó varias escuelas rurales, organizó los sistemas de supervisión y creó el sistema administrativo para sostener la estructura educativa. Murió el 29 de mayo de 1959 en la Ciudad de México. Sus restos mortales fueron trasladados en marzo de 1976 a la Rotonda de las Personas Ilustres. Su nieto fue el escritor Rafael Ramírez Heredia.
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