El país tiene hoy día unos espacios naturales, protegidos desde siempre, únicos, para placer y libre goce de todos
2012-01-13
Agencias
Durante generaciones, las impresionantes bellezas naturales de Noruega han deleitado a viajeros, aventureros y turistas de todos los lugares del mundo. La creciente concienciación ecológica de nuestros días ha revalidado la importancia del aire puro y el agua limpia, y cada vez aumenta más el interés por la naturaleza virgen, no contaminada. Lo peculiar de Noruega es que dondequiera que uno vaya, casi siempre está presente la naturaleza. Posiblemente los fiordos sean lo más bello que brinde el país, o tal vez sean las islas Lofoten, irresistibles para muchos con el sol de medianoche… O ¡Trondelag!, que fue el principio de todo.
La naturaleza ha sido generosa sin concesiones con los noruegos, que han aprendido la necesidad de vivir en armonía con ella y protegerla de abusos. El retorno a la naturaleza, que preconizaba Rousseau hace más de doscientos años tiene en Noruega su razón de ser. El filósofo paseaba por los Alpes, pero ‘pensaba’ en Noruega.
La protección del entorno natural era una realidad en el país antes de que se convirtiera en un lema de Greenpeace y en una bandera ‘rebelde’ de la juventud ecologista. Era una realidad práctica y común en Noruega antes de que se convirtiera en un tema de moda.
Y por eso, el país tiene hoy día unos espacios naturales, protegidos desde siempre, únicos, para placer y libre goce de todos.
Noruega es, sin duda, de una espectacular belleza natural insultante; un país tan montañoso como famoso por sus fiordos y glaciares. La variada geografía de Noruega sorprende a muchos viajeros que imaginan el país como un monolito congelado.
Nada más alejado de la realidad: la temperatura del sur permite la existencia de cultivos –no hay que echar en el olvido el florecer de los frutales en Hardanger–, bosques encantados donde conviene estar a bien con los trol, y playas soleadas donde ‘tostarnos’ como si del Mediterráneo se tratara, así como visionar sin encogernos los dramáticos fiordos del oeste.
Al el norte del círculo Polar Ártico la población disminuye, los horizontes se amplían y la temperatura disminuye. En este lugar el terreno abarca desde elevados picos costeros hasta extensos bosques boreales y penínsulas baldías. Los viajeros más aventureros pueden adentrarse aún más en el norte y llegar al archipiélago de Svalbard para contemplar ballenas, morsas y osos polares. Cualquiera puede adentrarse en sus tierras vírgenes, esquiar durante todo el año, navegar y desplazarse en tren, coche, barco o autobús, acompañado siempre y en todo espacio por las espléndidas panorámicas del país.
Los días estivales de la tierra del sol de medianoche son largos y las ciudades tranquilas. Noruega posee tradicionales pueblos pesqueros, monumentos y elementos donde se inscribe su historia, como barcos vikingos e iglesias medievales de madera.
Derechos Reservados © La Capital 2012 blog comments powered by Disqus