Zürich, la cara amable de la gran ciudad de Suiza

A orillas del río Limmat, cerca de su desembocadura en el lago se abre el barrio viejo, con calles tan típicas como Rennweg o Fortunagasse, repletas de pequeños restaurantes y hoteles, con casas bajas y balcones llenos de flores

2012-02-10

Agencias

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La imagen que todos tenemos de Suiza es la de un país idílico entre verdes prados y montañas nevadas, con pequeñas aldeas alpinas donde se fabrican queso y otras delicias.  Pero Suiza también es uno de los más importantes centros financieros del planeta, sede de poderosos bancos e importantes corporaciones. Esta otra Suiza tiene su capital en Zürich, la mayior ciudad del país, una ciudad deslumbrante que merece la pena visitar.

Lo cierto es que la vieja Zürich ya estaba habitada por el hombre desde la Edad de Piedra.  Celtas y después romanos escribieron las primeras páginas de su historia, mientras que su casco antiguo conserva aun el trazado y el aspecto de una ciudad medieval, adornado cobn bellos edificios góticos y barrocos.

Zürich, aparte de grandes edificios y centros de negocios, posee una cara humana y amable. A orillas del río Limmat, cerca de su desembocadura en el lago se abre el barrio viejo, con calles tan típicas como Rennweg o Fortunagasse, repletas de pequeños restaurantes y hoteles, con casas bajas y balcones llenos de flores. En el corazón del barrio está la plaza más deliciosa de la ciudad: Lindenhof (el Patio de  los tilos).

Penetrando en el barrio viejo por la Pfalzgasse y la Strehlgasse, nos daremos cuenta de que Zürich posee el mimso encanto que otras ciudades suizas como Ginebra o Basilea. Si el tiempo acompaña, podremos sentarnos en la terraza frente a la iglesia de St. Peter y su gran reloj.

Un momento para el relax en la Thermengasse, que conduce a los vestigios de las termas romanas. Aquí hay algunos pequeños centros de spa y restaurantes tradicionales donde se sirven sabrosos platos elaborados con el delicioso queso Appenzell y las carnes vacunas de las montañas.

La gran puerta de entrada a la ciudad es el aeropuerto internacional de Kloten, uno de los más importantes de Europa, que conecta la ciudad con 146 destinos directos en todo el mundo.

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