Problemas musculoesqueléticos. ¿Qué son y cómo evitarlos?

Cerca de un cuatro por ciento de los problemas musculoesqueléticos son producto del trabajo informático

2012-02-21

Agencias

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Se conoce como problemas musculoesqueléticos a las dolencias derivadas de malas posturas durante el trabajo, principalmente a causa del uso del ordenador. Algunos de ellos son la cervicalgia, las tendinitis y el llamado “síndrome del ratón”.

La mayoría de las personas que realizan trabajo de oficina utilizan un ordenador. Y permanecer sentados frente al monitor cliqueando el ratón tiene sus riesgos: cerca de un cuatro por ciento de los problemas musculoesqueléticos son producto del trabajo informático. De manera que, ¿cómo evitarlos?

Los problemas musculoesqueléticos afectan a los músculos, los tendones y los nervios. Están provocados por la repetición y la frecuencia de determinados gestos, aunque sean poco intensos, y se los considera enfermedades laborales.

Los problemas musculoesqueléticos se relacionan principalmente con el uso prolongado del ordenador y entre ellos figuran la cervicalgia –dolor en la zona cervical de la columna–, las tendinitis y el llamado “síndrome del ratón” o del “túnel carpiano” –compresión de los nervios de la base de la mano–, los cuales afectan al cuello y las extremidades superiores.

Pese a ser cada vez más frecuentes, “las personas afectadas no siempre acuden al médico”, señala el doctor Fau-Prudhomot, médico laboral. Por otra parte, los problemas musculoesqueléticos pueden existir independientemente de la actividad profesional. El dolor, que vuelve en cuanto se repite el movimiento, provoca en el empleado una incapacidad parcial que, evidentemente, le preocupa. “Sin embargo, este tipo de dolencias no producen incapacidad total permanente ni definitiva, sino que se curan en unas cuantas semanas o meses, uno o dos años en los casos más graves. Para evitar que aparezcan, hacer un estudio del tipo de tarea que realiza el empleado es fundamental”, agrega el especialista.

Ergonomía: trabajar cómodamente

Los dolores en la nuca, los hombros y la zona lumbar son los más frecuentes. François Cail, especialista laboral en el Instituto Nacional de Investigación y Seguridad de Francia (INRS), aconseja: “Idealmente, la persona que se sienta frente al ordenador debe tener la parte superior de la pantalla a la altura de los ojos, más abajo en el caso de las personas que usen gafas progresivas. El teclado debe estar apoyado en una superficie plana, de manera que la barra espaciadora quede a unos 10 o 15 centímetros del borde de la mesa. El ratón debe estar a la misma distancia, pero en uno de los lados. La silla debe tener respaldo, el cual ha de medir entre 45 y 55 centímetros, y la espalda debe quedar completamente apoyada en él. Los codos deben descansar sobre los apoyabrazos, que deben ser ajustables. Si la altura de la silla no permite apoyar toda la planta del pie contra el suelo, conviene añadir un apoya pies. Los papeles o documentos que necesita el trabajador pueden colocarse en un atril para evitar bajar el cuello al leerlos”.

Los dolores de las extremidades superiores pueden ser síntoma de verdaderas patologías, en especial del síndrome del túnel carpiano. Para evitar estos problemas, “las manos deben estar a la altura del antebrazo y las muñecas no deben quedar flexionadas”, precisa Fau-Prudhomot. También se desaconseja apoyar continuamente los antebrazos en la mesa mientras se teclea. Puede utilizarse un reposa muñecas hasta incorporar el hábito adecuado.

“La buena posición es la que mantiene las articulaciones en una posición cómoda, evitando las flexiones y las extensiones excesivas”, recuerda Cail. Si el mobiliario de la oficina no es ergonómico, el empleado puede señalárselo a su jefe o a un médico laboral. No obstante, bajar la pantalla, verificar su inclinación o ajustar el asiento pueden ser suficientes para mejorar la postura.

Cambiar de postura y relajarse

En verdad, cualquier posición, aunque sea la adecuada, acarrea tensiones musculares cuando se mantiene por mucho tiempo. Para evitar que aparezcan problemas musculoesqueléticos y, al mismo tiempo, mantener la concentración sin cansar la vista, se recomienda alternar las tareas informáticas con otras (clasificar documentos, ir a reuniones, etc.).

Si el conjunto de las actividades se desarrolla en el ordenador, hay que buscarse algunos trucos que ayuden a cambiar de posición y a relajar los codos y las muñecas. Los especialistas aconsejan modificar la inclinación del respaldo, apoyar durante un rato las muñecas en la mesa, mover los documentos que se estén utilizando… El doctor Fau-Prudhomot señala que lo que “cuenta es variar”. “Cuando diagnostico un problema musculoesquelético, suelo recomendar al paciente un ratón grande o, por el contrario, uno pequeño. Todo depende de qué utilizara antes”. El ratón con bola giratoria es otra solución cuando ésta está en el centro y en posición horizontal.

La hiperconcentración y el estrés propician los problemas musculoesqueléticos, de manera que las pausas se tornan indispensables para evitarlos. Cail aconseja tomarse unos 10 o 15 minutos cada dos horas, 5 cada hora en caso de que la actividad sea intensa y requiera mucha concentración. Tomarse un café, saludar a un colega o entregar unos documentos son buenas ocasiones para moverse. Efectuar algunos estiramientos también permite relajar los músculos.

Algunos minutos de estiramiento

Muñecas: con los brazos extendidos, dobla las muñecas primero a la izquierda y luego a la derecha, manteniendo cada posición durante tres o cuatro minutos. Luego, repite los ejercicios, doblando las muñecas hacia arriba y hacia abajo.

Nuca y cuello: inclina la cabeza a la izquierda y luego a la derecha; después, hacia adelante y hacia atrás, manteniendo cada posición durante unos tres o cuatro segundos. Rota la cabeza en ambos sentidos.

Hombros: levanta los hombros hacia las orejas y mantenlos así durante tres o cuatro segundos, hazlos girar hacia atrás y hacia adelante.

Espalda: con los dedos entrelazados, lleva las palmas de las manos hacia adelante mientras redondeas la espalda. Después, con las manos juntas, estira los brazos hacia el techo e inclina el tronco a uno y otro lado.

 

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