De vacaciones sin los niños

Un poco de intimidad te puede ayudar a tomar un poco de distancia respecto a tu papel de padre o madre, pero también a recuperar el tiempo perdido con tu pareja

2012-03-16

Agencias

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Adoras a tu hijo, pero ¡necesitas unas vacaciones ya! Tomarse unos días de descanso a solas con la pareja puede ser la ocasión para descansar y recuperar el tiempo perdido. Con el fin de que todo vaya lo mejor posible, te damos unos consejos para que prepares al niño, en función de su edad y la situación.

¡Los primeros años del bebé no disponemos ni de un segundo de respiro! Así que, si te entran ganas de hacer una escapada amorosa para poder levantarte tarde y salir sin el cochecito, el biberón y los pañales, ¡no te sientas culpable! Un poco de intimidad te puede ayudar a tomar un poco de distancia respecto a tu papel de padre o madre, pero también a recuperar el tiempo perdido con tu pareja.

Márchate con la conciencia tranquila
La primera cosa que tienes que hacer para que todo vaya lo mejor posible es tener claras tus necesidades y las de tu hijo. Si sientes que necesitas descansar, ¡escúchate! Si el bebé necesita un entorno específico y seguridad, tenlo en cuenta y déjalo en un lugar que le resulte conocido y con personas por las que sienta afecto, como sus abuelos, por ejemplo.

¿Cuánto tiempo dejarlo solo?
La duración de las vacaciones depende de la edad del niño y sus necesidades: un fin de semana al principio, cuando es muy pequeño; después una semana; y cuando ya haya adquirido cierto nivel de autonomía, es decir, que ya va a la escuela y conoce la casa y el entorno de sus abuelos, varias semanas o incluso un mes. «Hay que preguntarle siempre y no forzarlo demasiado. Algunos niños llevan bien la separación; otros no tanto y pueden ponerse ansiosos, incluso después del período mismo de separación», comenta Claude Boukobza, pedopsiquiatra de la Unidad de acogida madres-hijos del Centro Hospitalario Saint-Denis (Francia).

La noción del tiempo en los niños
Cada niño tiene un período de tiempo durante el que la ausencia de sus padres es soportable. Dentro de ese lapso mantiene la sensación interna de su presencia y la «convicción» de que van a volver. «Ahora bien, ese período varía de un niño a otro, en función de la edad y la personalidad», continúa Claude Boukobza.

Si la separación se prepara como corresponde, el niño puede vivir bien el momento y recibir con calma a sus padres a la vuelta de las vacaciones. «A veces puede que el niño no manifieste nada durante la ausencia de sus padres, pero cuando vuelven empieza a llorar y se aferra a ellos. También puede haber algunos cambios en su ritmo, pero generalmente las cosas vuelven poco a poco a su lugar», explica Caroline Merten, psicóloga del servicio telefónico Allo Parents bébé, servicio gratuito de asistencia a los padres en Francia.

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