Ayuda a tu hijo a mejorar en la escuela
2012-09-10
2012-09-10
Cuando los resultados de tu hijo no son satisfactorios, debes actuar con rapidez. Aquí algunos consejos para ayudarle a superar sus fracasos y proporcionarle las claves del éxito escolar.
De lunes a viernes, el tiempo de los niños y los adolescentes está marcado por los horarios y las responsabilidades escolares. Y los fines de semana, casi no pueden pensar en otra cosa que no sea hacer la tarea y preparar las lecciones.
Todos somos diferentes
Los niños son naturalmente curiosos y les gusta aprender. Sin embargo, los métodos de enseñanza podrían no favorecerles. Algunos --cada vez más-- no pueden absorber el flujo imparable de conocimientos. A ellos les gusta aprender, pero no continuamente. Otros, campeones de la tecnología informática o apasionados de los documentales de la televisión, se aburren en la escuela.
Todos ellos sufren por sus dificultades en el aula. Debido a su bajo rendimiento escolar se sienten devaluados, incluso en el seno familiar. El papel de los padres es tranquilizarles para que puedan superar los fracasos pasajeros.
Problemas con la noción del tiempo
A menudo, cuando carecen de una organización adecuada, los niños sienten que la escuela nunca les abandona: tan pronto como terminan una tarea, ya se les presenta otra. Y como lo que realmente quieren es jugar, no se centran verdaderamente en lo que hacen... Al final, pasan tres veces más de lo necesario en terminar la tarea.
Enséñale a calcular el tiempo que le tomará hacerla. Incluso si se equivoca, descubrirá con placer que sus tardes y fines de semana no tienen que estar enteramente dedicados a las tareas escolares.
Una cuestión de método
Imposible obtener buenas calificaciones si no estudian las lecciones. Sin embargo, lo que la mayoría de los niños no saben es, precisamente, estudiar. Ayúdale a descubrir qué tipo de memoria tiene más desarrollada: auditiva (retiene mejor si lee en voz alta), visual (si observa) o de escritura (si copia). El niño elegirá el método que le sea más apropiado y así podrá confiar en sus capacidades intelectuales.
Algunos niños, alegando que lo que estudian es difícil, buscan permanentemente la ayuda de los padres. Esto les permite seguir siendo pequeños, pero poco a poco deben comprender que así como han aprendido a vestirse, lavarse y comer por sí mismos, también deben adquirir autonomía en el trabajo escolar.
Restaurar la confianza en sí mismo
A menudo, cuando un niño mejora las relaciones afectivas con sus padres y maestros consigue transformar una situación que parecía bloqueada. No dudes en reunirte con los maestros.
Ten en cuenta que si en clase tu hijo tiene poca confianza en sí mismo, cuenta contigo para que le animes. Sin embargo, a veces tu actitud le confirma su sentimiento de no valer nada. ¡Cuidado con exigirle más de la cuenta!
Apoyos extra
Además de palabras de afirmación, puedes usar otros tipos de apoyo:
Estudios supervisados y dirigidos: El niño hace su trabajo en presencia de un adulto que le ayuda y le explica lo que no comprendió en clase.
Ayuda a domicilio: Un tutor que supervise el trabajo escolar puede ser de gran ayuda. Las dificultades suelen desaparecer cuando la explicación es exclusivamente para el niño --y no para una clase entera.
Logopedia: Ciertos bloqueos para pronunciar palabras y leer en voz alta se superan con la ayuda de un logopeda, seleccionado de acuerdo al problema específico del niño.
Terapia: El apoyo de un psicoterapeuta puede ser necesario cuando el niño ha perdido el rumbo y entra en pánico ante cualquier nueva tarea.
Cada caso es único. Es importante que tu hijo no se sienta el burro de la clase. No te olvides de felicitarle de vez en cuando y recordarle a menudo cuanto le quieres y valoras.
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