Naica la cueva de los cristales, un lugar inimaginable

Una cueva a 300 metros debajo de la tierra con un aspecto sorprendente al sur de la ciudad de Chihuahua, en México

2011-01-18

Agencias

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Chihuahua, Chih.- ¿Paisaje lunar?¿Quizás marciano?¿O más propio de algún satélite de Júpiter cómo Europa o Calisto? Pues va a ver que no hay que ir tan lejos para encontrar un lugar tan peculiar como éste. Tan solo tenemos que viajar a la serranía de Naica, al sur de la ciudad de Chihuahua, en México, una vez allí bajar hacia el interior de la tierra unos 300 metros y, con un poco de suerte, mantenerse vivo durante unos minutos para poder contemplar esta belleza, ya que las elevadas temperaturas de más de 50 grados y la brutal humedad convierten la gruta en un lugar poco apto para ir de picnic.

Escondida, a 300 metros bajo la tierra, La Cueva de los Cristales de NAICA ha esperado hasta ahora para mostrarnos su gran belleza. Una gran geoda de paredes rojas, un útero natural lleno de cristales de selenita, ó “piedra de la luna” llamada así por su color, brillo y transparencia. Tranquila y silenciosa, esta maternidad de piedra acogió lentamente el crecimiento de sus cristales al arrullo del agua, el calor, la oscuridad y el silencio durante más de un millón de años.

Nos cautivan su belleza, sus dimensiones, su historia; descubrimos un sitio en el que la apariencia de hielo contrasta con un calor que mata; un ambiente ajeno, no humano, que nos atrapa y nos lleva a recuperar nuestra capacidad de contemplación y admiración por la naturaleza.

Sus cristales, espejos de múltiples facetas e imágenes, nos llevan por diversos caminos: el del conocimiento y la ciencia, para comprender cómo y cuándo pudo crearse esta obra de la naturaleza; el del desarrollo tecnológico, para poner a prueba nuestra capacidad de reto para sobrevivir en su interior y poder registrar en imágenes su gran belleza; el del arte, para poder compartir este patrimonio a través de las expresiones de hombres y mujeres sensibles a la belleza y la armonía, y el de la filosofía y la mística, por la magia y la paz que nos comunica.

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