Ocho lugares de Argentina que parecen de otro planeta
Desde un mar de olas petrificadas hasta un desierto color negro nos hacen dudar de que estemos en la Tierra
2013-05-16
Desde un mar de olas petrificadas hasta un desierto color negro nos hacen dudar de que estemos en la Tierra
2013-05-16
Un mar de “olas petrificadas”, un campo de hielo interminable, un desierto de color negro o un paisaje lunar en un área desértica son algunos de los puntos en los que Argentina se convierte en un paisaje que hasta podría parecer propio de otro planeta o de un mundo desconocido.
1. Campo de Piedra Pómez, un “glaciar” de piedra en la provincia de Catamarca.
Parecen esculturas a más de tres mil metros de altura, un mar de piedra pómez que simula olas petrificadas y formas difíciles de describir: para algunos un paisaje lunar, pero para otros simplemente un paisaje más de la puna, en cercanía de El Peñón, provincia de Catamarca, al norte de Argentina. Los bloques de piedra se suceden como edificios hasta perderse en el horizonte.
2. Un mar de hielo en el Glaciar Perito Moreno.
Literalmente una lengua de hielo como pocas en el planeta por su belleza. Sobre todo al caminar por el glaciar Perito Moreno, los parámetros de nuestro planeta parecen desvanecerse para sumergirse en la Era del Hielo.
3. Payunia, el desierto negro, Mendoza.
Payunia es un territorio apenas explorado y sólo para afrontar con un guía conocedor del terreno. Se encuentra al sur de Mendoza, provincia argentina. Hace millones de años los volcanes dejaron una huella para la eternidad en forma de un desierto de color negro donde tímidamente aflora la vida.
4. Las crestas del Monte Fitz Roy.
Casi en el límite entre Chile y Argentina, en los Campos de Hielo Patagónico Sur, un paisaje de montaña desafía la escala de lo imponente: el monte Fitz Roy asoma como crestas de roca entre glaciares y nubes en un colorido único.
5. Un mar de sal en Jujuy.
En el límite de las provincias de Salta y Jujuy, se encuentra Salinas Grandes, a una altitud de tres mil 450 msnm, otro de los depósitos de sal más grandes del planeta y un paisaje difícil de catalogar.
6. Las paredes del Cañón de Talampaya.
Declarado como Patrimonio de la Humanidad, en la provincia de La Rioja, Talampaya deslumbra con sus descomunales paredes rojizas, pero también con curiosas geoformas en un área que es además un reservorio de yacimientos arqueológicos y paleontológicos.
7. Un valle lunar, en San Juan.
Dentro del Parque provincial de Ischigualasto, o Valle de la Luna, al norte de la provincia de San Juan, también existe un escenario propio de un paisaje surrealista.
8. Quebrada de las Conchas, la naturaleza en monumentales esculturas en Salta.
También conocida como Quebrada de Cafayate, es un valle o quebrada donde se suceden increíbles formaciones rocosas, entre ellas la “Garganta del Diablo”, rocas rojizas erosionadas por el agua y con formas que les han hecho ganar a cada una su nombre: “El Anfiteatro”, “El Monje”, “El Sapo”, “Los Castillos”.
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