El sÃndrome de jubilación
Tras alcanzar el derecho a jubilarse, hay que mantener alguna actividad como aficiones, deporte, y si ya no es necesario trabajar por gozar de favorables condiciones económicas, hay muchos campos en entidades de servicio para ayudar a los demás
2011-10-24
Agencias
En una de sus fábulas Leonardo da Vinci cuenta que una navaja de acero se mantenía orgullosa de su brillante aspecto, por lo que resolvió negarse para trabajos ordinarios y no quiso volver a salir de la vaina que la guardaba para no ensuciarse. Así estuvo largo tiempo, hasta que un día el dueño la sacó y encontrándola oxidada, la botó como inservible.
Dicen con razón que las cosas se acaban por el uso y especialmente por el desuso: un músculo inactivo se atrofia, un barco anclado en el muelle largo tiempo acaba oxidándose, un vehículo que no se usa se queda sin batería y se le pega el motor. Esto mismo sucede con las personas que dejan de trabajar y se sientan a hacer nada; van cayendo en una inactividad que les deteriora física y mentalmente, que podría llamarse ‘síndrome de jubilación’ porque las personas somos como los ciclistas que si no pedalean se caen. Este es un peligro que afecta a muchos jubilados y por eso hay que mantener alguna actividad como aficiones, deporte, y si ya no es necesario trabajar por gozar de favorables condiciones económicas, hay muchos campos en entidades de servicio para ayudar a los demás.
Es muy natural que una persona que ha trabajado largos años aspire a alcanzar un retiro para disfrutar de una vida más tranquila, pero también hay quienes desean seguir laborando mientras tienen fuerzas y rechazan la jubilación temprana: “Descansar es empezar a morir”, afirmaba Gregorio Marañón. Por eso el educador español Tomás Alvira, que nunca se jubiló y ejerció su profesión hasta el final de su vida, decía: “¿No dice la Constitución que todo español tiene derecho al trabajo? Te habrás fijado que no marca edades. Por eso yo estoy dispuesto a ejercer mi derecho hasta el final” Y añadía “He leído que Dios hizo al hombre para que trabajara; sin embargo no encontrado ningún pasaje en que se señalara que el hombre debe trabajar hasta los sesenta años.”
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