Sacudidas y desajustes

Política y derecho / Anwar David Mansur Sánchez

2017-10-15

Anwar David Mansur Sánchez

Las sacudidas son movimientos con violencia, generalmente voluntarios e inusuales, que pueden traer consigo una serie de efectos y consecuencias, a veces premeditados o algunas veces inesperados.

            En ocasiones, cuando en la vida las cosas no están ajustadas, se requiere sacudir lo que estorba y lo que está en desarmonía en nuestro entorno. A veces las sacudidas las generamos voluntariamente con esa finalidad; o bien, nos llegan desde fuera como manifestación de una voluntad superior.

            Son reajustes que se dan en momentos de un quiebre; y sin embargo nos ayudan a sacar lo mejor de nosotros.

            Los acontecimientos ocurridos en nuestro país, en una fecha que para la posteridad será enigmática (19 de septiembre), son una muestra palpable de ello. Una fuerte sacudida a los desajustes en todos los planos de nuestra vida colectiva.

            Desajustes estructurales, políticos, económicos y sociales que hemos venido arrastrando en las últimas décadas. Pero también desajustes en la justicia, en la igualdad de oportunidades, en los procesos de desarrollo, inclusión social, y en nuestra democracia misma.

            Sí. Desajustes en nuestra democracia.

            Un sistema “democrático” que sigue sin responder a los reclamos más elementales de la población. Que en vez de propiciar los cambios que el país requiere, pareciera privilegiar el mismo estado de cosas. Que nada cambie, para que todo siga igual.

            Esta sacudida es fundamentalmente para nuestro sistema político, con todo lo que representa su contenido: Subsistema electoral, Subsistema de representación política, y Subsistema de partidos políticos.

            Pero también para los actores de esos subsistemas: la clase política, económica, partidos políticos, grupos de poder. Mención aparte merecería también esa clase criminal, que cada vez tiene menos escrúpulos en sus propósitos ilegales y lucrativos; porque al final, todos ellos se han beneficiado de ese estado de cosas propiciado por un sistema político que se resiste a pertenecer a la clase ciudadana.

            El 19 de Septiembre representará para los mexicanos una fecha emblemática de calamidades; pero también de parteaguas para generar los grandes cambios que este país tanto necesita.

            A la generación de 1985, le tocó vivir y generar cambios tendientes a una forma de organización ciudadana más participativa, más crítica del ejercicio del poder, y de una mayor iniciativa social; después de vivir el sometimiento de un régimen político que llevaba décadas de ejercicio sin mayores contrapesos.

            Luego, llegó una apertura democrática, que trajo consigo la competencia partidista, un mayor ejercicio de libertades ciudadanas, y una reconfiguración de nuestro sistema de representación política, más o menos acorde con la diversidad social manifestante.

            Sin embargo, algunas manifestaciones políticas, cayeron en el libertinaje fácil, de modo que muchos grupos de presión hicieron del chantaje todo un negocio, avalado por las cúpulas gubernamentales.

La corrupción alcanzó a un sistema educativo que dejó de ser capaz de sembrar en éstos treinta y dos años, los valores cívicos, morales, culturales y científicos, en niños y adolescentes de todos los estratos sociales. Un sistema educativo que no fue capaz de vencer la ignorancia.

            Y esa ignorancia, permitió y toleró los niveles de corrupción, impunidad y desigualdad que hoy padecemos. Todo ello constituyó un campo fértil para desvirtuar nuestra democracia, en un sistema político y económico carente de controles ciudadanos.  

Por ello creo que esta sacudida es también para nuestra propia democracia, y para esta generación de 2017. Una generación cercana a las trivialidades con que nos acecha la modernidad global; pero muy lejana de entender nuestra historia y valores domésticos.

Que esta sea una sacudida de conciencias, donde finalmente brote esa energía social que ha estado ahí escondida, y que sea generadora de los grandes cambios que requiere nuestra funcionalidad democrática.

correo electrónico: anwardavid80@hotmail.com

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