Reforma fiscal en Estados Unidos

TEMAS LIBRES / Jaime Elio Quintero García

2017-12-18

Jaime Elio Quintero García

La reforma fiscal planteada por el gobierno de Donald Trump, afectará sin lugar a dudas, de ser aprobada en los términos en que fue enviada a las cámaras del congreso, a 11.7 millones de personas con ingresos menores a los 75 mil dólares anuales, entre las que se encuentran en un alto personajes familias de origen latino.

Mire usted amigo lector, 7 de cada 10 familias latinas residentes en Estados Unidos, promediaron el año pasado, ingresos de 47 mil dólares anuales, contra el resto de las familias cuyos ingresos alcanzaron 59 mil dólares anuales. Por lo que estarán, todas ellas, condenadas a pagar más impuestos de los que venían tributando por un período de tiempo de 10 años.

Se trata de una reforma que beneficiará sin duda a las corporaciones, empresas grandes y medianas, así como a las personas físicas con ingresos medios y altos, a costa de quienes tienen ingresos bajos y muy bajos. Además de que la mencionada reforma contiene sensibles bajas en programas sociales y de atención médica, a fin de paliar en algo el gran déficit presupuestal que se prevé llegue en los próximos 5 años, a niveles altos y extremadamente altos.

Los castigos presupuestales en materia de salud dejarán a casi 8 millones de familias sin seguro sanitario, además de incrementar el costo de las coberturas para quienes las puedan pagar en poco más de 10%. EL problema es tan grave, en cuanto a lo social, que en cuatro años más millones de familias estarán por debajo de la línea de pobreza.

En cuanto a lo económico, las repercusiones que en México puede tener la reforma estadounidense, se estima podrían ser de verdadero peligro, pues México se verá necesariamente frente a por lo menos cuatro grandes problemas: Reducir de igual forma, o de manera semejante los gravámenes. Tasas de inflación a la alza, encarecimiento del crédito y bajo crecimiento económico. Que en verdad no es poca cosa.

Al complejo escenario ya descrito, habrá de agregarse el inminente desmantelamiento del tratado de libre comercio, que provocará antes de que concluya el próximo año 2018, una caída en la inversión productiva nacional y extranjera, además de fuerte volatilidad financiera y altos costos del dólar americano. Aún y cuando los aranceles que se pretende establecer estén en los niveles de la Organización Mundial del Comercio, serán sin duda también un factor regresivo en el crecimiento nacional.

Por ejemplo, para imaginar lo que será el esquema comercial a enfrentar, a la industria automotriz que hoy exporta al mercado norteamericano, le convendrá más producir en Estados Unidos, donde pagará menos impuestos, en tanto dure la baja impositiva del 35% al 20%. Para México la única y advertida defensa que le queda son los bajos salarios que el empresario paga por la manufactura.

Es claro que para enfrentar estos escenarios de gran presión económica, el gobierno mexicano tiene por necesidad que estar en manos de los funcionarios más capacitados, mejor preparados y con la mayor experiencia y conocimiento de lo que es el manejo económico y financiero del país.

No es posible dejar la conducción nacional en las manos de inexpertos, o de soñadores que buscan ponerse del lado de quién pretende hacernos daño, haciendo el trabajo político sucio hacia el interior del país. Son por todo esto y más, que es difícil explicar en tan corto espacio, que en la próxima elección a la presidencia de la república, se está arriesgando todo, incluida la paz social.

Tengamos cuidado, amigos lectores, estamos frente a un riesgo inminente de perderlo todo. Hagamos un juicio sensato de a quién le daremos nuestro voto y apoyo. La ocasión se ofrece difícil, compleja y de altísimo riesgo.

GRACIAS POR SU TIEMPO.    

Derechos Reservados © La Capital 2021