¿Galopante la desocupación al primer trimestre?

CAMPANARIO / Martín Sánchez Treviño

2019-04-29

Martín Sánchez Treviño

Sera acaso Tamaulipas ring que los partidos políticos con registro nacional utilicen como escenario en la contienda electoral que se desarrolla en algunas entidades de la república mexicana. De ser así, la politiquería partidista ocupará los reflectores en los tres trimestres del 2019. Los gobiernos federal y estatales tiene la mira en las elecciones locales de algunas entidades. En el orden federal, hay preocupación porque no cuenta con los Congresos suficientes para pasar reformas como la aplicada al 3º Constitucional.

No obstante que hay emergencias nacionales vinculadas a las necesidades básicas de la población, como es el empleo, la ocupación y las condiciones para desarrollar alguna actividad informal de donde mujeres y varones puedan obtener ingresos para el sustento del hogar.

El Inegi lo mismo que otras instituciones latinoamericanas han emitido reportes relacionados con las actividades económicas, así como también han aportado información basta y apropiada para que los gobiernos y las instituciones privadas evalúen sus propias tareas en este renglón.

Traigo a este espacio un informe oficial del Inegi al mes de marzo del 2019, ya que según el estudio la desocupación laboral fue del orden del 3.6 por ciento. La misma institución ubica esa tasa de desempleo como la más elevada del 2016. Donde se prevé un crecimiento no mayor la 1.7 por ciento y si vulnerable a que este por debajo de las expectativas.

Asimismo la inversión del estado llámese federal, estatal o municipal es famélica ante la creciente demanda de empleo y, si a este factor se suma la arribazón de miles de migrantes, que buscan una oportunidad ocupacional. No se busca empleo sino ocupación, que no es lo mismo. Porque el empleo formal se considera aquel que además del salario otorga al trabajador derechos a la vivienda, aportación para el retiro y otras prestaciones.

Ahora bien, si las expectativas de una fuente oficial y prestigiada como es el Inegi son de esa naturaleza, quiere decir que los obreros, trabajadores y asalariados tienen posibilidades limitadas e inciertas al menos para los próximos meses.

En tanto, que los jornaleros, extraordinarios y empleados no formales para ellos hay un escenario más complejo, lo mismo lo patrones tendrán incapacidad para generar ocupaciones, ya que un porcentaje importante de estos son peon y patrón a la vez.

Y el hecho de que este año sea electoral para algunas entidades no representa posibilidades de ingresos extraordinarios, ya que las auditorias electorales están al orden del día por parte de los dos organismos rectores de las elecciones, como son el INE y el Ietam.

Los procesos electorales dejaron de representar una expectativa de ingreso para comerciantes y empresarios, porque los partidos contratan la creación de los materiales propios para las campañas electorales. Asimismo las movilizaciones o acarreos no se traducen en un ingreso familiar para los convocados. Ya que los partidos quieren todo por lo mismo y no contiene.

Pero de hecho, las campañas en genera están flojas. Les falta “filin”. Quizá se debe a que la imagen de los legisladores es nociva para los electores y los ciudadanos en general, no obstante que en algunos planteles de educación básica hay campañas para fortalecer el civismo.

Pero la política no representa expectativas boyante para los sectores productivos de la sociedad. Quedaron atrás aquellos empresarios que invertían en las campañas electorales. Seguramente, se extinguieron porque quienes aspiran y se promueven pudieran no llenar el ojo de los potenciales votantes.  

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