Evasión indiscriminada

ENTRE NOS / Carlos Santamaría Ochoa

2019-06-26

Carlos Santamaría Ochoa

Somos curiosos: exigimos a la autoridad -y a quien se deje- que nos cumplan, pero cuando os toca ser los que cumplen, encontramos cualquier pretexto para retrasar u omitir dicha obligación.

Es típico que alguien preste dinero, y pasa el tiempo sin que le paguen: cuando pide que lo hagan los deudores, recibe insultos y además, si llegan a hacerlo le avientan el dinero argumentando que para esas limosnas no podríamos haber sido más miserables.  Cosas del ser humano, sin duda alguna.

Por eso nos llama poderosamente la atención, aunque sabíamos que la cifra era enorme, el número de evasores fiscales que hay en México, el país donde exigimos a los ineficientes de la 4T o de los gobiernos estatales, municipales, autoridades y grupos diversos, que hagan lo que tienen que hacer y que nos cumplan, sin percatarnos si hemos sido personas cumplidoras de nuestra obligación.

Dice Marcela Ríos-Farjat, jefa del Servicio de Administración Tributaria -SAT- que 8 mil 204 empresas emitieron facturas falsas, y otro tanto dejó de pagar sus obligaciones tributarias.

Estamos conscientes que a nadie le gusta pagar impuestos, de ahí su calificativo: por que nos lo imponen, sin embargo, y siendo justos, de algina parte tiene que sacar la autoridad para ofrecernos servicios y bienes del Estado.

Duele, y mucho, por ejemplo, cuando tenemos una autoridad como la municipal de Victoria y nos cobra impuestos y vemos que, salvo los bailes de zumba del alcalde, no hay otra cosa que mencionar, y estamos sumidos en el caos, la desorganización, la corrupción y los malos manejos.

Pero a nivel nacional son miles de empresas las que no pagan, y obviamente, hay un déficit de ingresos mayúsculo, a lo que pensamos que debe existir un mecanismo real y valedero que permita detectar a estos tramposos y cobrarles lo que deben pagar, recargos y una ultra mayúscula. Somos de la idea de que las multas deben ser muy fuertes, enormes, para que la gente no vuelva a incidir.

Los causantes vemos con pesar que hay mecanismos y candados para pagar impuestos: los referentes a la elaboración de facturas en línea, que no nos gustan, parece ser que son menos deficientes que otros, pero algo hay que no encaja, y se sigue perdiendo un mundo de dinero en detrimento de todos nosotros, los mexicanos en general.

Los datos de Ríos-Farjat debieran llevarnos a la conciencia a muchos que evadimos y queremos hacer trampa.

Imaginemos que la autoridad hiciera esa trampa y nos quitara de más: nos ponemos como locos, como energúmenos y exigimos justicia y cárcel para los servidores públicos que nos tomaron el pelo.

En los grandes países no hay perdón para los evasores de impuestos, y se les castiga muy duramente, y si no, hay que recordar en España y los casos de grandes figuras del fútbol.

A los evasores debe exhibírseles en la sociedad a la que pertenecen y castigar duramente en aspectos materiales, con muy fuertes multas, castigo corporal -cárcel- y si se justifica: decomiso de bienes, para quela lección la aprendamos todos y dejemos de hacer trampa al Estado y pedir que nos cumplan.

Y entonces, ya cumplidas nuestras obligaciones, exigir que la autoridad nos cumpla cabalmente. Si queremos encontrar mecanismos para castigar a malos funcionarios como nos sucede en la capital tamaulipeca, primero tenemos que cumplir, para que nuestro grito de exigencia tome la validez que se necesita.

Es hora de no hacer trampa, de pedir a México que nos responda, pero antes de ello, responderle a la Nación. Asi, el presidente y sus miembros del gabinete podrán exigirnos a los mexicanos con justa razón.

De otra forma, solo escuchamos que hay aspectos nefastos pero no tenemos la autoridad moral para pedir que se corrija, ni un solo caso donde hay trampa si nosotros seguimos siendo tramposos.

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