¡Hay que vivir sembrando, siempre sembrando!

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2019-10-27

Liborio Méndez Zúñiga

Instalado en el retiro, casi en un paraíso terrenal otrora llamado Joya de los Indios, uno termina por tratar de hacer comunidad. Dos o tres colaboraciones anteriores han tocado asuntos de la Reserva de la Biosfera El Cielo, tan ponderada desde afuera y tan ignorada por los disque defensores de la Naturaleza.

No había terminado de desempacar en la cabecera municipal de la Villa de Gómez Farías, cuando ya estaba forjando planes para interactuar con la comunidad, no más de 1000 habitantes, y jugar mis roles de extensionista, no solo como agrónomo sino también como egresado de la UAT. Es un decir.

Una primera intentona fue aportar ideas y tratar de forjar proyectos en materia de desarrollo rural, teniendo acercamiento con la administración municipal, interesada en darle forma un proyecto de desarrollo regional con los municipios vecinos. Se concertaron dos reuniones y la cosa no llegó a más. Todavía se escucha el silencio de la sala de cabildos donde nos reunimos un grupo de especialistas para sopesar alternativas y concertar acuerdos, ante la presencia de funcionarios estatales y federales y con un estudio regional terminado con fondos públicos. Son testigos los 30 o 40 representantes allí reunidos de los municipios invitados, que durante casi dos horas, asintieron sobre la necesidad de hacer región. 

Otro tema en el cual me involucré a invitación expresa también, fue abordar la posibilidad de atraer el servicio de educación superior en el municipio, que ya cuenta con educación media superior pero luego sus egresados ya no siguen a estudios superiores. Se hizo la gestión de un estudio por parte de oferentes interesados, pero no hubo respuesta. Ese aparente desinterés con seguridad esgrime que la demanda es tan baja que los interesados bien pueden ir a Cd. Mante a estudiar una carrera, pero el transporte y la renta de habitación cuenta.

Luego pensamos en que dado que ya existen espacios e infraestructura como el Centro Interpretativo Ecológico (CIE), además de una estación biológica abandonada, podría darse vida a un Centro de Investigación y Educación Ambiental, obviamente cobijado por alguna institución de educación superior, pero ni los expertos consultados ni los agentes institucionales respondieron. Este centro daría servicio a los municipios de El Cielo, e incluso de otras áreas naturales protegidas, con la oferta pertinente de carreras para la conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales.

Se propuso participar como asesor externo en asuntos cocurriculares al Colegio de Bachilleres, y no obstante la respuesta del nivel central, en el plano local no se concretó ninguna acción de colaboración. A la vera del camino, solo se ha podido realizar algunas acciones de orientación y asesoría en plan de tutor honorario de algunos jóvenes que ya han ido a la Universidad, con la esperanza de que crezca el número de técnicos y profesionistas del pueblo.

Del taller de cuentos en la escuela primaria ¡luego les cuento!

Sin embargo, el tiempo dedicado a estas intentonas, ha sido bien invertido porque seguimos haciendo lo que nos gusta, y hablo en plural por los amigos que me han acompañado viajando de la ciudad al campo para compartir su experiencia y conocimiento. 

Salud y Vida!

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