Lucha antidrogas, de todos

ENTRE NOS / Carlos Santamaría Ochoa

2019-10-29

Carlos Santamaría Ochoa

El presidente de México Andrés M. López encabezó la ceremonia en la Ciudad de México para conmemorar el 50 aniversario de la lucha contra las adicciones; en Palacio Nacional se llevó a cabo tal acto, aunque en la mañana estuvo con los periodistas nacionales hablando del tema. 

Dio cifras y muchas cosas.

Para no perder la costumbre de los “amloístas”, descalificó una labor de medio siglo ostentándose como el ser divino que ha realizado los descubiertos de los remedios existentes para que no haya drogas en ninguna parte, costumbre muy repetida por esa parte de la mal llamada “clase política”.

Para el señor López no existen los Centros de Atención a la Juventud ni las brigadas que han trabajado intensamente, sobre todo, en zonas de alto riesgo que dejan como resultado una muy marcada atención -aunque no la necesaria- para quienes tienen problemas con alguna droga y no pueden superarlo por voluntad propia.

No podemos como sociedad descalificar nuestro pasado, costumbre muy arraigada en los que siempre añoraron llegar al poder, y ahora que lp han hecho lo han tomado como herramienta parar vengar sus frustraciones. 

El problema de las drogas tiene muchos años y se ha visto desde muchas ópticas. Hace años, cuando Emilio Martínez Manautou era gobernador, existía el Centro de Atención a la Juventud aquí en Victoria y en Matamoros, principalmente, y se daba una atención muy completa para tal efecto.

Los gobiernos han hecho esfuerzos inconmensurables para combatir ese flagelo, aunque desgraciadamente los resultados no han sido los esperados, pero definitivamente no son malos, porque se ha avanzado.

Seguramente usted conoce a alguna persona que superó su problema de adicciones gracias a los esfuerzos oficiales, familiares y sociales.

Por cierto quien estuvo trabajando en tiempos del doctor Martínez Manautou era el hoy director de la facultad de Trabajo Social, César Carranza, quien desde muy jovencito abordó esta problemática y recordamos que dieron muy interesantes resultados, logrando inclusive publicaciones que ayudaron a mucha gente.

Entonces, regresamos a los 50 años, medio siglo de lucha contra las adicciones, y seguros estamos que conocemos personas cuya existencia ha atravesado tan terrible pantano de la drogadicción, y algunos, desgraciadamente, han quedado en el camino.

¿Qué se debe hacer?

En primera instancia, no descalificar ll que se ha hecho: tomar las experiencias de cincuenta años, analizarlas y reforzar lo que sí f8ncionó para que nos ofrezca mejores resultados.

El señor López O. debería tener algún amigo que le dijera que descalificar no es gobernar, y que se pongan a trabajar con el grupo de expertos que hay en institutos de investigación, sociales, culturales, oficiales y privados, en pos de un buen resultado que nos permita tener una juventud más sana en todos sentidos, y que el consumo de estupefacientes se vea disminuido cada vez más.

Y las dependencias que tienen alguna relación estrecha con el tema, ponerse la pila y juntar esfuerzos para hacer una sola lucha, pero más fuerte.

En Tamaulipas, la Secretaría de Salud ha arrojado siempre muy buenos resultados en ese sentido, porque se han dedicado muchos recursos a luchar contra las adicciones, y  es importante insistir que si bien es cierto que el problema persiste, se ha logrado disminuir la incidencia en bien de la juventud tamaulipeca.

Porque si no se baja la incidencia en el consumo de estas drogas, si no hay respuesta a los programas sociales, deportivos, culturales y más que se instrumentan para sustituir las horas de actividad de la juventud, entonces, sí pasará lo que López dice que con su 4T es positivo.

Queremos que haya menos consumo, que la juventud tenga una existencia más sana, más armónica, mucho mejor en todos sentidos.

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