Niños cuenta cuentos

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2019-12-05

Liborio Méndez Zúñiga

CD. VICTORIA, TAM.- Alguna vez en mi paso por el ITACE, breve por cierto, en una reunión un directivo me dijo que ojalá y más seguido tengan ideas y ocurrencias para mejorar el servicio educativo. Aludía ese experimentado maestro, bueno para la pesca y mejor como educador y amigo, al esquema de gestión semi abandonado de ese instituto, que lo llevó a minimizar la capacitación para el trabajo y priorizar el bachillerato. Sin embargo, llamaba la atención el esfuerzo y recurso dedicado a los certámenes estatales y nacionales de arte y cultura.

Que los bachilleres y una parte de sus profesores abrazaran esa actividad más que el deporte es señal de que la formación cultural fue motivo de impulso en el modelo de los CECYTES (Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos) de la SEP.  Ignoro si esa noble actividad se continúa. Recuerdo con especial afecto el taller de pintura del ITACE de Reynosa, gracias a la dedicación del Profesor Trinidad Hernández.

Otra experiencia, pero con niños fue ver de cerca la Enseñanza de las Ciencias, un proyecto que de la etapa experimental fue adoptado por el sistema educativo de Tamaulipas, gracias al empeño de maestros que creyeron y asumieron su promoción desde las aulas mismas. Varias tesis de maestría documentaron los resultados.

Mi modesta actividad docente tuvo sus inicios como cuidador del grupo de segundo año de primaria con vara en mano, luego profesor de la Preparatoria por Cooperación José Silva Sánchez en Nuevo Padilla, a la cual me llevó mi colega Tomás Anaya, esa ocasión para un curso de inglés, única materia que les faltaba por cubrir. Me las vi negras con un joven que había migrado a EEUU y hablaba el idioma con buen dominio.

En el paso por la licenciatura y el posgrado, tuve la satisfacción de contar con grupos interesados y la experiencia de formación me dio muchas satisfacciones. Tal vez la carrera de maestro debió ser mi elección, pero se me atravesó la agronomía.

Ahora, instalado en el retiro, la neurona sigue funcionando y de repente surgen ocurrencias, como diría el maestro de maestros Abdo Mazlum Abud. Un buen día abordé al director de la Primaria Valentín Gómez Farías y le propuse un taller de cuentos infantiles, aceptando y sugiriendo impartirlo a los niños de quinto y sexto año. Y manos a la obra. Durante cinco días seguidos, y por una hora diaria, me propuse crear un ambiente de aprendizaje con charlas, lecturas y la tarea de escribir un cuento durante el taller. Cada escolar escribió unos cuantos renglones, un tercio de cuartilla, otros la mitad y algunos un poco más.

El instructor resultó sorprendido del interés y entusiasmo de la mayoría de los infantes, siempre acompañados por los docentes de ambos grupos: Mtra. Antonia Guzmán y Maestro Juan Manuel Portales. Se les pidió a los niños que buscaran algún relato entre sus familiares, y creo que la mayoría lo hizo. Para ser su primera experiencia creo que la idea bien puede continuarse con estos chicos y seguirlos en la Secundaria. 

Comentar sobre los temas de los cuentos es otra historia, luego les cuento los cuentos. Con esta entrega saludo y agradezco al Profesor Leonardo López Almanza su confianza para permitir a este jubilado acercarse a sus alumnos para extender las alas de su imaginación.

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