El Trópico de Cáncer es guindo

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2019-12-09

Liborio Méndez Zúñiga

CD. VICTORIA, TAM.- Cuando se ha viajado por el país, uno se acostumbra al color amarillo de esas grandes esferas que nos recuerdan la línea imaginaria del Trópico de Cáncer, que en el caso de Tamaulipas se observan en el km 23 por la carretera de Cd. Victoria a Llera, o bien cuando se viaja a Jaumave. Pero lo interesante es que esa línea le da la vuelta al globo terráqueo en el Paralelo 23º 26´14´´al norte del Ecuador, es decir, delimita la llamada Zona Intertropical comprendida entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio. Como usted comprenderá, es un titipuchal de países los que comparten esas líneas imaginarias, pero albergan regiones plenas de condiciones biogeográficas y culturales.

Ahora bien, durante años vimos las bolas pintadas de amarillo por personal de SCT, aunque durante un tiempo se abandonaron a la suerte de viajantes que se dieron gusto poniéndoles su marca personal, pintarrajeando con distintos colores, por ignorancia o de plano mala leche.

Por ello, hace unos meses llamó mi atención que el ícono del planeta Tierra surcado por la línea del Trópico de Cáncer, rumbo a Llera, estaba totalmente pintado con un color guinda que baña toda la esfera, y recuperaba el carácter sobrio del modesto monumento.  Esta vez, además, había un cartelón hecho a mano con la súplica de no rayar la bola, sin citar posible sanción por hacerlo. 

El cambio del color de amarillo a guindo responde, supongo, al cambio de colores de la señalética de la SCT, pero al menos tiene dos implicaciones. La primera es ignorar el carácter preventivo del color amarillo en las señales de las carreteras, que en México de por si son un desastre, salvo que se circule por una autopista.

Instaladas a unos 15 o 20 metros de la carretera, si usted tiene necesidad de maniobrar con su vehículo por emergencia, el color amarillo le advierte para evitar contacto con la esfera de concreto. El color guindo de noche posiblemente lo vea usted unos segundos después y tal vez no evite el impacto.

Oiga usted, la observación no es menor, la gravedad de una colisión con la bola oscurecida, si se trata de autobuses, camiones o trailers de mayor tamaño que un auto ligero, que confiados en que la cuneta esté libre, pueden alcanzar la bola, y yo me pregunto: Pero ¿qué necesidad?

Y otra más, como no creo que se atienda este señalamiento, y las susodichas bolas seguirán de color guindo, hombre, congruencia por favor y pinten de blanco la franjita para reverenciar el Paralelo 23.

Finalmente, y ya encarrerado el gato, habilítese un parador con un tablero o cartel bien diseñado y mejor escrito de este icono biogeográfico. Al menos con un resumen de la novela “Trópico de Cáncer” de Don Arthur Miller! 

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