Fallan los heraldos del mal

POLVO DEL CAMINO / Max Avila

2020-01-30

Max Avila

A los mensajeros de la catástrofe les ha ido mal porque contrario a sus deseos, México está de pié, con un régimen democrático fortalecido por el apoyo mayoritario en su lucha contra la corrupción e injusticia.

Es un hecho el tratado de libre comercio con Canadá y EU; los ahorros en la administración pública suman miles de millones de pesos aplicados ahora en beneficio social, cuando antes paraban en los bolsillos de funcionarios, políticos o empresarios desleales a la república.

El respeto a las garantías individuales está garantizado, en tanto la ley transita por caminos soberanos, libre de consignas “o encargos”, a pesar de la herencia del pasado inmediato que de vez en cuando obstaculiza el objetivo igualitario en la materia.

En este sentido, muchas y variadas han sido las críticas hacia el Poder Judicial por ciertas decisiones que parecen no adecuadas ni propias de los tiempos que vivimos.

Y ni como negar el esfuerzo para que la salud alcance gratuidad absoluta, rechazada solo por los negociantes del dolor y funcionarios protectores de la impunidad.

El desarrollo social ya no es demagogia: estudiantes, personas de la tercera edad, mujeres con carga familiar, jóvenes aprendices de oficios, discapacitados, emprendedores, etc, son apoyados en actitud fraterna y solidaria para salir adelante, en tanto los salarios mínimos se incrementan en inédito e histórico porcentaje.

Mención aparte merece la educación pública, rescatada de las tendencias privatizadoras y enajenantes de los grupos conservadores que durante el neoliberalismo, avanzaron peligrosamente con la intención de formar generaciones carentes de valores, enajenadas y de mentalidad explotadora, donde hasta la clase de Civismo fue eliminada de los programas oficiales.

Y en algunos “centros educativos” de alto nivel creados por la IP, en lugar de liderazgo globalizante se enseñaba a cómo robar desde los cargos públicos…ejemplos sobran a lo largo y ancho de México.

Por otra parte, la austeridad en el gobierno federal debiera ser ejemplo a seguir por administraciones locales o estatales que derrochan sin escrúpulos, los recursos públicos bajo su cuidado.

En este caso persisten los aparatos burocráticos que dejan para último término lo que debiera ser prioritario.

Llegada la ocasión, AMLO recuerda que antes los presupuestos quedaban en el mismo gobierno, al construir edificios suntuosos, adquirir vehículos innecesarios, multiplicar los cargos en beneficio de amigos y parientes y desde luego, sueldos, compensaciones y canonjías elevadas a la N potencia para los consentidos.

Nada o casi nada, alcanzaba el pueblo…lo más absurdo, por no llamarlo estúpido, fue la compra del ostentoso y tristemente célebre avión, por un ex presidente,- Calderón-, ahora bajo sospecha de estar involucrado en las malas artes de quien fuera su secretario de Seguridad. Ojo que podría ser alcanzado por el destino.

Una vez dijo Fox: “No hay obra pública porque nos queda muy poquito de presupuesto después de mantener al gobierno”.

Pero no hizo nada por remediar el problema, prefirió dirigir una administración apática, distante del país, aunque eso sí, muy dependiente del estado de ánimo y los caprichos de Martita, su esposa, de quien dicen, tomaba las decisiones más importantes…y parece que no es chisme.

¡En manos de quiénes estuvimos!...¡Haga usted el recabrón favor!.

Lo cierto es que los pronósticos de los heraldos del desastre han fallado, porque ahora el supremo gobierno cumple las expectativas concretadas en la confianza del voto.

Y para decirlo pronto, el gobierno encabezado por AMLO es auténticamente popular. Sea que pertenece a las mayorías, para desgracia de la oligarquía política y financiera enriquecida a la sombra del poder.

Y esto último es justamente, lo que no gusta a los reaccionarios ni a sus voceros, que chillan porque se acabaron los privilegios.

Usted dirá que hay pendientes y tiene razón. Uno de los más importantes es la inseguridad. Pero no se pueden negar los esfuerzos para disminuirla o acabarla a la brevedad, que sería lo ideal.

Pero, ¿cómo los adversarios se atreven a exigir lo inmediatamente imposible, cuando todos sabemos la forma y manera en que creció durante los últimos sexenios?.

Es hacerle al tío Lolo porque la inseguridad fue producto de la corrupción e impunidad  que tanto añoran los enemigos de la Cuarta Transformación.

Que existen fallas, ¡claro!, porque nada es perfecto, pero lo que no hay es hipocresía en la intención por terminar con la injusticia social.

Lo que produce risa e indignación al mismo tiempo, es que los voceros de la reacción se rasguen las vestiduras exigiendo ipso facto, la destrucción del monstruo que ellos ayudaron a crear…y disfrutar hasta el hartazgo.

Y ni modo que sea invento.

                                    CORONAVIRUS VA EN SERIO

Este jueves la Organización Mundial de Salud, declaró al coronavirus como emergencia internacional, lo cual significa que todos estamos en peligro.

Según la OMS se trata de un brote sin precedentes producido por un patógeno desconocido.

¡Ay, nanita!.

Esta crisis encuentra a México en momentos difíciles, por la oposición de algunos sectores a centralizar los servicios de la salud. Dicese que defienden intereses ajenos al servicio público que impiden la gratuidad y por supuesto la democratización sanitaria.

Es lo de siempre, sea alentar la medicina privada.

Lo cierto es que a la hora de escribir esta columneja se habían registrado más de 200 muertes por el coronavirus y los contagiados se multiplicaban en proporción geométrica, especialmente en China.

Hasta antes de la declaración de la OMS, no faltó la suposición de que la psicosis derivada del probable contagio, se originó en algunos laboratorios que promocionaban gran negocio mundial, sin embargo ahora el problema va en serio, aunque como es lógico, en algunos países desarrollados como EU, Inglaterra y Alemania, se trabaja a marchas forzadas para producir el respectivo medicamento.

Pero nos importa México.

Ya sabéis que existen presiones por parte de los empresarios que desde hace tiempo condicionan el abastecimiento, principalmente de la medicina para víctimas de cáncer y VIH. 

Ello ha provocado protestas aprovechadas por los conservadores para atacar al supremo gobierno. Esperamos que la prevención contra el coronavirus no dependa de tales empresarios, sino de las instituciones públicas.

Por lo pronto, más vale no exponerse.

SUCEDE QUE 

La gente se pregunta y se pregunta bien, ¿qué hace el diputado Tino Sáenz “pegao” al líder estatal del PRI, Edgardo Melhem Salinas si en el congreso se entregó sin rubor ni condiciones al enemigo?...

Y hasta la próxima.

 

 

 

 

 

 

 

 

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