Vamos a lo que vamos

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2020-02-01

Liborio Méndez Zúñiga

El fin del año pasado despedimos una década haiga sido como haiga sido, y seguramente usted tuvo tiempo para echar un vistazo a los balances de luces y sombras de esos diez años para el mundo global, para nuestro continente y si no, al menos para México. Y como todo en la vida, esos balances dependerán del cristal con que se mire y pondere los aciertos y fracasos de sociedades y gobiernos.

El asunto es que la vida continúa y para todo propósito de atisbar derroteros, los mexicanos de adentro y de afuera estamos con el Jesús en la boca por comprobar si la IV Transformación se constituye en cambio de régimen o queda en una intentona más de buen gobierno para administrar la nación con un partido hegemónico y cuadros burocráticos que pareciera llegaron para aprender a gobernar, con un movimiento de regeneración que no supera la disputa por el poder de sus cuadros dirigentes.

Así las cosas, el pueblo bueno que ya vio resultados en corto del nuevo gobierno, refrenda su voto por AMLO, y quienes no lo han visto llegar lo esperan en este 2020 y para el baile vamos. ¿Y cómo vamos al baile? Oiga usted, pues los enterados juran y perjuran que vamos divididos entre fifís y chairos, y que la música que toca bailar es nomás para los morenos, y que si los ricos también lloran pues que se aguanten que ya bailaron mucho gracias a las arcas nacionales y que no tienen llenadera.

Y entonces vamos a lo que vamos en un ambiente de polarización y de franca rispidez que todas las mañaneras con sus maneras abona el Presidente, con un nuevo estilo de gobernar diciendo y haciendo, contradiciendo y deshaciendo entuertos de sus colaboradores y de los de enfrente, teniendo una evidencia controversial con la frase Abrazos No balazos, que no tiene lado de política pública por donde quiera que se le busque.

Vamos a lo que vamos con el mismo o peor México con hambre y con sed de justicia que diagnosticó Luis Donaldo Colosio, con rezagos ancestrales en todos los sectores de actividad económica del país, con pésimos indicadores en educación, cultura, ciencia y tecnología, salud y seguridad pública, somos una nación fracturada y dependiente, perdimos el camino y la regeneración pasa por un nuevo pacto de reconciliación o mejor dicho nuevo tratado social.

Vamos a lo que vamos sin partidos políticos fuertes y con ciudadanos de tiempo parcial porque no militan en partidos y no participan en los asuntos públicos. Los otrora poderosos sindicatos quedaron a deber inclusos en el mundo del trabajo, olvide causas sociales de mayor envergadura. Las organizaciones No Gubernamentales se plegaron a las agendas de las instituciones del gobierno y no son contrapeso ni factor de cambio.

Valgan estos apuntes para pensar bien y actuar mejor de aquí al 2030.

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