En la mira de Sebastián

ANECDOTARIO / Javier Rosales Ortiz

2020-02-10

Javier Rosales Ortiz

Así, tan pequeño, y sus ojitos brillan más y más porque no se lo puede creer y es que se internó en una aventura educativa que ya empieza a abrazar con fuerza a pesar de que son los primeros días que pisa el sagrado lugar. 

Y así, de chiquito, dice con su clara voz “Va la mía” y, cómo no, si entró con el pie derecho a ese mundo que a lo largo lo convertirá en un hombre productivo, como todos soñamos, queremos y anhelamos, porque el progreso, es primero.

El se llama Sebastián y lleva por apellidos Rosales y Villa, de sus padres, un hombre y una mujer, médicos de profesión, que no cesan en su empeño de que su retoño conozca, asimile lo que es importante y que no solo se quede bajo el brazo con lo que es la educación reglamentaria en este universo que solo abre la puerta a base de golpes.

De solo 5 años, Sebastián se frota las manos y luce con orgullo su uniforme color rojo intenso y se integra con facilidad al grupo escolar porque así es él, curioso, risueño y preguntón, esto último tal vez porque es nieto de un periodista de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Y es que el chicuelo pisa por primera vez la base del Centro Especializado de Idiomas para Niños y Adolescentes – CEINA- de la UAT, un importante espacio que casi es ignorado por los medios de comunicación, tal vez porque no da lugar a una nota sensacionalista. 

Porque lo conozco, se que la Universidad Autónoma de Tamaulipas está ya en la mira de Sebastián, una criatura que se pasa de observador y que valora lo bueno y lo malo que cruza por su lado o que tiene enfrente.

A él, ya se le dijo que aprenda inglés desde que es un infante, porque es el idioma que más se habla en el mundo y en el futuro abre puertas, por lo que pone suma atención a cada palabra que tiene que ver con el tema.

Mi chamaco, porque es mi nieto, casi corre cuando ingresa a su escuela de inglés, una institución que abraza no solo a los pitusos, sino también a personas de más edad que abarrotan el lugar porque saben de su calidad, de la seriedad y de la voluntad de un rector, José Andrés Suárez Fernández, y de un enorme equipo de docentes que jalan de la mano a las nuevas generaciones.

Es tan llamativo el CEINA que hasta las personas de la tercera edad jubiladas hacen equipo para solicitarle al Rector que les permita el ingreso, porque aprender un idioma tan completo y atractivo, nunca es tarde.

Sebastián ya estrena sus primeras palabras en inglés y, quiere más, porque le saben más deliciosas que los dulces.

Sus padres y sus abuelos saben que hicieron una buena elección y que su “baby” y muchos más están en buenas manos, porque de la universidad tamaulipeca nadie habla mal.

Pela los ojos el chiquillo.

Lo que significa que.

Los tiene en la mira.

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