Viernes para amar

ENFOQUE / Salomón Beltrán Caballero

2020-03-19

Salomón Beltrán Caballero

El viento de la tarde llega hasta mí al pensar en él y desearlo, llega para disipar el calor que emana de mi cuerpo en aparente calma; que más quisiera que el sudor, fuera la manifestación de un buen esfuerzo y no por estar sentado contemplando cómo las horas pasan en cautiverio; y es que tengo por prisión mi casa, que no debería serlo, porque en ella encuentro, después de mi fatiga diaria, el remanso para descansar cuerpo y alma.

Tal vez muchos quieran estar haciendo nada, pero no mi espíritu, que se inquieta y se encalma por la pasividad que la necesidad reclama; sólo me queda esperar y mirar por la ventana, y para mi fortuna, la amada naturaleza me anima y me da esperanza, no sólo por el verde vigoroso de su follaje espeso, sino por el colorido y el aroma de las flores con los que se anuncia la primavera tan esperada. 

¿Qué es todo esto que nos inquieta y nos alarma? ¿Qué es lo que alejó las risas? ¿Qué lo que detuvo las prisas? Tal vez sea un llamado a nuestra consciencia, para dejar la indiferencia con que vivimos día con día ¿Por qué algo tan pequeño, invisible e inesperado, terminó en un despertar angustioso y desesperado, con aquello que parecía el ideal de la vida, que imaginamos era lo esperado?

¿Dónde quedó el valor, el orgullo, la vanidad, y la confianza desmedida, que nos hacía sentir superiores a cualquier creatura conocida, que comparte y tiene como hábitat esta tierra? Todos somos iguales, aunque no tengamos la misma estructura, y los mayores, como dicen que el hombre es, debería de cuidar hasta los más pequeños, aunque no le agrade su aspecto o su figura.

¿Qué es esa fuerza desconocida, que más que querernos exterminar de la faz de la tierra, busca con su enorme poder, que hagamos plena conciencia de nuestro errático proceder?

Señor, eres tú el viento que viene a refrescarnos la memoria, para recordarnos, a través de la historia, que lo único que tenemos que hacer para salvarnos, es amarte a ti por sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos; eres tú Jesús, el que envías a tu espíritu, que viene anunciado tu segunda venida, para darnos de beber del agua viva que le quitará la sed a nuestra alma perdida.

Llega a mi corazón tu palabra: Yo os envío al Espíritu Santo, él llegará en forma de un viento fresco y suave, abrid las ventanas de vuestros corazones para que llegue a vosotros y sean salvos.

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