Virus solo pa’ ricos

POLVO DEL CAMINO / Max Avila

2020-03-22

Max Avila

Existe terror en los países desarrollados, sea en los que gracias a la explotación y el saqueo de otros más débiles, han alcanzado avance tecnológico que les produce acumulación material sin precedentes en la historia de la humanidad.

Algunos de tales países se encuentran literalmente paralizados, a expensas del coronavirus al que no encuentran forma de combatir. Y es que todo este tiempo crearon riqueza que ahora mismo de poco o nada les sirve.

La pandemia los ataca a campo abierto, por todos los flancos. 

De acuerdo a los cálculos de la Organización Mundial de Salud, la cifra de muertos pronto llegará a diez mil, con un aproximado de 250 mil contagios, en algo más de un mes que el virus fue declarado enemigo público número uno.

La inmensa mayoría de las víctimas están ubicadas en lugares con  alto grado de desarrollo y población de piel clara.

No indígenas, no campesinos ni negros, al menos hasta ahora. Si llegara a ocurrir que el coronavirus invadiera esta tipo de comunidades, seguro que no quedaría ni rastro, por la sencilla razón de que están indefensas.

De manera que en las naciones de mayor potencial económico hay miedo cuando la muerte les está llegando por donde menos lo esperaban. Y es que la soberbia las obnubiló en grado tal, que se suponían dueñas del destino terrenal.

Es el sistema agresor, asesino, manipulador, racista e insensible que podría llegar a su fin ante la respuesta contundente de la naturaleza lastimada. Es el capitalismo que en alianza o sin  ella, invade, masacra e impone condiciones de vida donde puede sacar ventajas económicas.

O bien, comete genocidio sin el menor remordimiento, como en Cuba, donde el boicot  se alarga por más de sesenta años. Un pueblo heroico que ha resistido, dando un ejemplo internacional de valentía y dignidad, alcanzando logros con sus propios medios, especialmente en salud y educación.

Justo en esta crisis, un  ejército de médicos isleños labora en China utilizando incluso medicamentos cubanos, que han sido de gran ayuda para superar el flagelo en la nación asiática.

Incapaz de combatir al misterioso enemigo que lo acosa, el atemorizado capitalismo está rebasado y provoca su auto destrucción. Y es que cada país ha puesto sus propias condiciones, algunas contrapuestas a las de sus aliados.

En Europa “la fraternidad” de los poderosos se desgajó y la globalización no existe más. En este sentido solo Inglaterra mantiene relación con los EU, mientras el resto cierra fronteras y concluye acuerdos que dieron vida a objetivos comunes de explotación y saqueo a pueblos subdesarrollados.

Después de esto ya no estarán juntos. Nada será igual. Tendrán que empezar de cero buscando puntos que revivan la globalización que llegó a ser la referencia principal de las naciones avanzadas con tendencias acumuladoras, a costa de otros.

Tal vez esto sea lo único bueno que dejará el coronavirus.

Aunque también entre los débiles dejará la experiencia de saber que los ricos no siempre resultan los triunfadores de siempre.

Recordéis que la ONU se fundó en 1945 transcurrida la segunda guerra mundial, “como un acuerdo de los países aliados con la finalidad de mantener la paz y la seguridad de los estados miembros”.

En realidad sirve a los intereses del capitalismo y en especial de los EU, por lo que no es coincidencia que la sede del organismo se encuentre en New York y que desde ahí se hayan operado masacres como las de medio oriente, África, Vietnam, etc.

La ONU, defensora entonces del poder capitalista, no vaciló en  declarar pandemia al coronavirus que ataca a países modernos, pero jamás se  ha preocupado por extender el mismo calificativo a los millones de niños que por hambre y enfermedad mueren cada año en las naciones pobres.

La última cifra de la agencia para refugiados de la propia ONU en el 2017, asciende a 8.5 millones. ¡Cada cinco segundos muere un niño por desnutrición!. Pero eso parece no importar. ¿Por qué la muerte por hambre de millones de niños no es declarada también pandemia?.

¿Acaso no son humanos, o son menos humanos que la raza blanca ahora víctima del coronavirus?.

                                      ¿Y LA SOLIDARIDAD SOCIAL?

Solo aquellos de mala entraña critican o desconocen los esfuerzos del supremo gobierno para enfrentar con éxito la crisis sanitaria. Y aunque en los próximos quince días se espera que llegue al punto culminante, ahora es momento para mostrar  solidaridad también de la clase empresarial.

Usted dirá que no se puede esperar mucho de quienes en buena parte, solo se han dedicado a atacar al régimen de la Cuarta Transformación.

Y es cierto, pero en este caso también los ricos mexicanos tienen miedo porque nadie les garantiza que el mal no los tocará.

Por ese solo interés debieran participar al lado de las autoridades. Y quizá algunos ya lo hagan pero otros de plano dan la espalda al problema…como si vivieran en otro planeta.

AMLO ha pedido solidaridad a los patrones para que no manden a sus empleados a la calle sin sueldo alguno, bajo el pretexto de que cuando pase el problema conservarán sus puestos.

“Sería una injusticia”, señala el presidente, y tiene razón.

Pero ya sabe usted que la mentalidad patronal es diferente.

Por cierto, en redes circula una información hecha viral, respecto de que la empresa restaurantera Alsea, desocupó a su personal por tiempo indefinido, sin goce de sueldo.

Dicha compañía maneja, entre otros conocidos negocios: Starbucks, Vips, Domino’s pizza, Burguer King y Chilis.

Alsea se defiende, asegurando que es una mala interpretación porque “el despido es voluntario”…¡Ah, chingao!.

SUCEDE QUE

En la CDMX Claudia Sheinbaum ordenó el cierre de antros, restaurants, lugares de convivencia, etc. La novedad es que incluyó a los centros de oración  de todas las religiones, sean los templos.

Es de esperar que igual suceda en el resto del país. Digo, porque sobre todo las iglesias católicas contienen alto grado de contagio, comprobado este domingo en la capital del estado, cuando lucieron pletóricas de fieles.

¡Qué alguien en Tamaulipas convenza al obispo Antonio González Sánchez, (por las buenas o las malas),  del peligro que significan  los templos abiertos!.

“Ya quítenle lo chiflado”, como dijo aquel.

Y hasta la próxima.

Derechos Reservados © La Capital 2020