Péguenle a Gatell!

UTOPÍA / Eduardo Ibarra Aguirre

2020-05-10

Eduardo Ibarra Aguirre

Si de algo está ayuno el país con la pandemia en curso y en su punto más alto en la Ciudad de México y cuatro estados de la Federación, es de la reflexión y el debate públicos sobre las estrategias para hacerle frente con mayor certeza y eficacia, a cargo de los expertos y no tanto de actores políticos en funciones y muchos más en el ostracismo y con la vista puesta en las elecciones intermedias de julio de 2021, tampoco de analistas que adoptan poses y pontifican con unos cuantos datos y la llevada y traída experiencia coreana. Algunos intentan justificarse con “Yo leo”.

Por supuesto que como en todo debate nacional los interesados tienen derecho a participar, pero con prelación para epidemiólogos y matemáticos que, como lo demuestran desde hace 75 días, es posible exponer temas complejos a millones de mexicanos. El ejemplo del subsecretario Hugo López-Gatell es impar y por ello los colegas aprovechan la circunstancia irrepetible de que cuatro diarios en forma sincrónica –The New York Times, Wall Street Journal, The Washington Post y El País– y tres exsecretarios de Salud –Julio Frenk, José Narro Robles y Salomón Chertorivski– ponen en duda las estadísticas oficiales y “los métodos” del doctor Hugo y que son de un equipo de científicos de primera línea y de diversas instituciones públicas.

Si López-Gatell es la voz pública de un gran equipo, como él lo explica con frecuencia, ¿por qué el afán del golpeteo –insisto– sincronizado contra el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud?

La respuesta es simple, por su estrecha cercanía con el presidente Andrés Manuel y la gran confianza que le manifiesta en las mañaneras, tanta que abundan los simplones que lo llaman “secretario de Salud de facto”.

Al parecer el antiobradorismo encontró en los aciertos –que son la tendencia dominante– y los errores –que están a la vista– frente a Covid-19 la irrepetible oportunidad para oxigenar en serio a las oposiciones partidistas (PAN, PRI, MC y la franquicia de Felipe Calderón), así como las apartidistas que forman una sopa de letras.

Mas el tema se complejiza cuando entre las voces más críticas al doctor en epidemiología se encuentran los que expresan simpatías analíticas con la Cuarta Transformación y su líder, a la vez que lo señalan porque en una foto muestra una actitud “arrogante”. O bien porque descubren a un López-Gatell “irascible” ante los reporteros. Jorge Meléndez Preciado registra a “un científico que, amablemente, ha respondido todo, incluso ha contestado preguntas inocentes o tontas y algunas repetidas en varias ocasiones, como aseguró Lorenzo Meyer”.

También en la 4T la grilla crece y no faltan aliados y advenedizos en la coalición gobernante que descubrieron que López-Gatell “tiene aspiraciones presidenciales”. La frivolidad es tan criticable como la de las televisoras que hablan de “la telenovela de las siete” para desestimar la muy vista conferencia de prensa vespertina.

Y los damnificados por el rating, la pauta publicitaria y el chayote, como Francisco Garfias, de Excélsior, diagnostican: “Al paso que va, el doctor Hugo López-Gatell, vocero oficial del gobierno en la pandemia del Covid-19, pasará de héroe a villano. No tardaremos en verlo, si es que la famosa curva no se ‘aplana’ en serio antes de fin de mes.”

Es comprensible también el gran enojo de colegas por el interés personal dañado por este gobierno que desapareció la enraizada práctica del sobre chico nota grande o sobre grande nota chica, colocado por encima de la crisis sanitaria y sus grandes costos humanos.

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