Burócratas “pushas”, ¡ni cachan, ni puchan!

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2020-05-25

Liborio Méndez Zúñiga

Hurgando en los meandros del discurso del Presidente, que sí lo tiene, en alguna mañanera nos obsequió un término que ameritaba algún examen de sus implicaciones y significados, pues AMLO dijo que su gobierno aún tenía burócratas que son “pushas”, vocablo al parecer del sureste de México, a aquellos servidores que cobran por estar sentados en las oficinas, sin asolearse. En términos del beisbol, ni cachan, ni pichan, ni dejan batear, en este caso, la IV Transformación. Que eso lo diga algún asesor, pues podría pasar, pero que lo admitiera el Presidente ante propios y extraños, tiene varios ángulos a considerar. El reclamo fue en febrero pasado, es decir a un año y semanas de asumir el bastón de mando.

Podría pensarse que no fue suficiente la experiencia de gobierno del DF y las tres campañas presidenciales para pensar con cuáles equipos habría de gobernarse el tiradero, el despeñadero, los huachicoleros y demás, teniendo claro que los cuadros de la burocracia provienen de los gobiernos neoliberales repudiados hasta el cansancio en las campañas de AMLO. Digo, si a ras de pueblo se recoge quienes hacen bien su trabajo en las dependencias, no era tan difícil el deslinde con quienes mienten, roban y traicionan políticas y programas de bienestar social, derrochando el recurso más valioso por ser irrecuperable: el tiempo. 

El talento de cerebros que se sumó al Proyecto Alternativo de Nación acaso se concentró en la alta burocracia (de director general para arriba) y dejó que las calabazas se acomodaran en el camino, al paso de la burra, que en este caso si era arisca y mucho. Pareciera que se subestimó la complejidad del relevo y el consecuente modelo de gobierno para sacar al buey de la barranca, cuya artritis institucional nos tiene postrados ahora ante la pandemia, cuando el país estaba en contingencia desde la toma de posesión en diciembre de 2018. Agréguele la austeridad republicana y la cosa se puso seria de verdad.

Recuérdese que en los tiempos del partido aplanadora, en cada sexenio había relevos con perfiles políticos de carrera, que a regañadientes respetaban a los técnicos que sabían mover la maquinaria de la administración federal, no solo con títulos profesionales y de grados académicos sino también con el oficio de tomar decisiones en colegiado en el entramado de muchas áreas de la administración pública y los ciudadanos.

Si el calificativo de “pushas” asume que la basura se barre desde arriba, el mensaje recaló hasta los secretarios, de lo contrario el barrido de la escalera estaría incompleto, porque los burócratas de abajo si algo saben es el robo de base. No haber ponderado debidamente que miles de burócratas tenían carrera sin ninguna acreditación y menos certificación, tal vez ponga en predicamento ese estilo de gobernar del Presidente, de asolearse y amoldar los zapatos en las calles y comunidades más alejadas del cómodo asiento de una oficina con aire acondicionado, pero sobre todo hacer que las cosas sucedan con la nueva solidaridad que postula la IV Transformación.

Otro ángulo del asunto, que no es menor, ha sido esa relación inextricable del servidor público con el partido en el poder, a pesar del dicho de otro presidente que se pronunció por la “sana distancia” y “la línea es que no hay línea”. Si esa relación se encomienda a los nuevos Servidores de la Nación, la tentación de éstos por alinearse a un instituto que aún no tiene presencia en toda la nación, podría generar incluso no solo rechazo de los caciques y poderes locales, sino hasta conflictos comunitarios.

Una asunción de nuevo gobierno para transformar el régimen requería un sólido ejercicio de la gobernanza en vilo y diseñar la estrategia de transición para tomar el mando y control del barco, con un esquema escalonado de relevos, conforme a derecho y atento a las experiencias ganadas en municipios, gubernaturas y legislaturas, para mantener y valerse de cuadros operativos probados en gabinete y campo, honestos y capaces. 

No por nada lo de burocracia “puscha” fue dicho en relación a nuevos “próceres” que se montan en el Programa de La Escuela es Nuestra, anulando el rol de las tesoreras para la toma de decisiones y la aplicación de los recursos que destina el gobierno guinda, controlando proyectos y presupuestos de obra educativa. También les pidió a los actores de Sembrando Vida que no abusen de la hamaca.

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