¿ Y si los agrónomos existen ? (1)

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2020-07-05

Liborio Méndez Zúñiga

Una vez que opté por el retiro y me instalé en la montaña, dejé de tomar café y componer el mundo en una servilleta, tomando distancia de mis colegas del gremio agronómico, departiendo también con algunos médicos veterinarios. En la infancia tuve la primera imagen del profesional de la agronomía, cuando llegaba al rancho paterno un ingeniero de bota y sombrero en una camioneta de regular ver, Ford o Chevrolet por lo regular. Pero las avionetas que aplicaban insecticidas a las plagas del algodonero y varias veces surcaban los aires durante el ciclo agrícola, sin duda, me acercaban más a imaginarme como ingeniero agrónomo. Las otras profesiones que me impresionaron eran los médicos militares, los ingenieros hidráulicos y los licenciados, éstos con mayor fama, pues hasta eran presidentes de la república.

En los años verdes de la educación secundaria y preparatoria, se afirmó mi interés en las carreras agropecuarias, en complicidad con varios amigos, también de origen rural en la zona norte de Tamaulipas. Tuve la oferta de irme a Chapingo, de un gerente regional del Banco Agrícola, quien después de determinar el embargo por diez años de la cosecha del rancho familiar, y sabiendo que el hogar se quedaba sin ingresos una década, nos ofreció interceder para que yo fuera aceptado en esa ya famosa escuela, con beca completa desde la preparatoria. Otra opción era hacer la carrera en la Escuela Antonio Narro en Buenavista, Coahuila.

Opté mejor por hacer el bachillerato de Agronomía en la Escuela Preparatoria Valle Hermoso y junto con tres amigos de la infancia decidimos estudiar en Cd. Victoria, uno la carrera de Médico Veterinario y Zootecnista y tres la carrera de Ingeniero Agrónomo, en el campus de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. En suma, desde 1969 me fui acercando al gremio de los agrónomos, mis profesores, unos notables y otros de medio pelo, aunque la afiliación formal se dió ya como egresado desde 1976, después de participar activamente en la vida estudiantil de la carrera, siendo dirigente de la sociedad de alumnos, un antecedente que me permitió conocer del fenómeno del escuelismo entre los agrónomos chapingueros y los egresados de la Antonio Narro y otras escuelas de agronomía que ya existían en las universidades estatales y privadas, como el ITESM. Esa experiencia fue en la Federación Estudiantes de Ciencias Agropecuarias y Forestales.

Chapingo y Narro llevaban la batuta en los puestos directivos de las instituciones orientadas al campo mexicano, sus egresados pioneros contribuyeron al reparto agrario y al fomento agricola de México, y por supuesto lideraban el gremio en la capital del país, y luego le dieron vida al Colegio de Ingenieros Agrónomos de México, A. C. Mientras que la Sociedad Agronómica Mexicana (SAM) y hoy Confederación Nacional Agrónomica se concibió como brazo político de la CNC, definiendo su quehacer adherida al PRI. En cada entidad federativa existe una Federación Agronómica, en la cual los liderazgos ya incluyen a los egresados de la escuelas de Agronomía de las Universidades, pero su quehacer queda supeditado a la agenda de la CNC, entidad que eventualmente promueve que sean agrónomos quienes contiendan en puestos de elección popular por el sector campesino.

En el caso del organismo colegiado, existen dos asociaciones, la de Tampico y la de Cd. Victoria, vinculadas al Colegio de Ingenieros Agronomos de México, A.C., de las cuales se mantiene activa y vigente la del Sur de Tamaulipas, con agenda de actualización mediante cursos y conferencias, así como su congreso anual. En la ciudad capital, después de un periodo inicial de cuatro años, con un esquema de colaboración con la UAT y el COTACYT, la actividad se suspendió, no obstante la gran cantidad de agrónomos con maestría y doctorado residentes en la ciudad capital, la mayoría en la Facultad de Agronomía que cambio su nombre a Facultad de Ingeniería y Ciencias.

Si bien los congresos agronómicos nacionales siguen organizándose, porque no faltan gobernadores mecenas de sus costos, los congresos en los estados han venido a menos. Con la debacle del PRI, incluso la CNC ha dejado de auspiciar las federaciones estatales, y los subsidios de los gobiernos locales de partidos contrarios también languidecieron. Agregue usted que si bien hubo liderazgos fuertes de agrónomos pero que tuvieron su raiz fuera del gremio o en el apellido, que los vientos de cambio azul o guinda hicieron languiddecer.

Otra variante académica de los agrónomos, son las sociedades Científicas, por disciplina, destacando la de la Ciencia del Suelo, Parasitología, Fitotecnia, entre otras, con estatutos y normas de acreditación por mérito, además de las cuotas de rigor, lo cual permite su agenda de congresos para mostrar avances de investigación y además darle vida a publicaciones. Los directivos de estas sociedades son honorarios pero tienen la categoría de profesores investigadores en universidades e instituciones de educación superior principalmente públicas, y en menor medida en privadas, incluidas empresas que cuentan con un área de investigación y desarrollo.

La pregunta es pertinente, porque el universo de egresados de todas las edades no viven de su profesión, y no tienen un sindicato sólido como de los maestros o los ingenieros civiles, que tienen un poderoso consorcio en Ingenieros Civiles Asociados (ICA). Usted dirá pero no le va tan mal, en el gabinete de AMLO hay cuatro ingenieros agrónomos como secretarios de estado. Pues sí, pero acá hablamos del universo de técnicos que requiere el campo para salir del atraso y el subdesarrollo, y que en años idos llegó a conformar un ejército de extensionistas que si mal no recuerdo superó los veinte mil agrónomos en campo, hasta que empezó a achicarse el Estado y se decidió mejor importar los alimentos que producirlos. 

Y la pregunta viene a cuento porque se avecina la renovación de directivos de la Federación Agronomica de Tamaulipas, cuyo directorio debe incluir algunos miles de miembros, y está por conformarse la Comisión Electoral que ha de supervisar un delegado de la Confederación Nacional Agronómica y tener la vigilancia del líder de la CNC. 

Volveremos, si tiene comentarios, escríbame a: agrolibo@hotmail.com 

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