¡Al Cielo, sí, con la debida Reserva!

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2020-07-19

Liborio Méndez Zúñiga

Este mes de julio cumple 35 años el Decreto que fundó la Reserva de la Biosfera El Cielo (RBC), una iniciativa del Gobierno del Estado, que escuchó voces de ciudadanos y académicos preocupados por la conservación de los recursos naturales de 144 mil hectáreas de un territorio que comprende cuatro municipios de Tamaulipas. En tres décadas y media muchos son los actores de gobierno y sociedad que han puesto un granito de arena con su conocimiento y experiencia, para empujar el ambicioso proyecto y atender sus altos cometidos, durante cinco sexenios estatales y una decena de administraciones municipales, con una pléyade de técnicos y funcionarios responsables, amén de los propios residentes en la Reserva de la Biosfera El Cielo, del sector social y privado.

Para un visitante de primera vez, toda esta historia de vida podría pasar inadvertida, para los visitantes frecuentes tal vez no, y para los tamaulipecos en general, aún existen ciudadanos que nunca han viajado al menos un fin de semana, como sí lo acostumbran a las playas del litoral tamaulipeco. Veamos algunos logros a vuelo de pájaro, o imaginemos que estamos en la copa de un frondoso encino de lo alto de la Sierra Madre y miremos el panorama. 

La primera hazaña fue detener la tala inmoderada y constatar que a 35 años, se observa la recuperación de bosques y selvas del área núcleo y de amortiguamiento, si bien aún se permite la actividad forestal con regulación de la autoridad, dada la “modalidad mexicana” de uso y conservación por parte de los dueños de ejidos y pequeñas propiedades. Aquí conviene destacar que los asentamientos humanos dentro de la Reserva registraba 36 comunidades ejidales en 2010, registrando 1307 habitantes, si bien en algunas comunidades han incrementado el uso de suelo para habitación y servicios turísticos de alojamiento, con el impacto ambiental consecuente, estimando a la fecha solamente en San José una capacidad para atender 300 personas en alojamiento, que se agregan a la capacidad hotelera de la cabecera municipal de Gómez Farías. Lo anterior supone nuevos retos de servicios públicos de agua, drenaje, luz y recolección de basura, dado el incremento en capacidad de carga de visitantes.

El decretó mandata la figura de un Consejo de Administración, con representantes de los tres órdenes de gobierno, pero la dirección la tiene la secretaría del ramo (SEDUMA), y son coadyuvantes otras dependencias estatales, con la participación de entidades federales y por supuesto los alcaldes de Jaumave, Llera, Ocampo y Gómez Farías, cuyo eje rector es el Programa de Manejo de la RBC, que se debe actualizar cada inicio de sexenio, aunque el último data de 2013.

El ordenamiento estableció también que la Coordinación de la Investigación Científica de la RBC quedaría en manos de la UAT, específicamente en el Instituto de Ecología Aplicada, cuya actividad académica quedó registrada en el Libro “Historia Natural de la Reserva de la Biosfera El Cielo”, que compendia estudios propios y de investigadores de otras latitudes, abarcando un lapso de 50 años, según los conocedores.

Otro logro relevante y más reciente de la gestión de la RBC, fue la edificación del museo de sitio Centro Interpretativo Ecológico, en el año de , construido en la cabecera municipal de Gómez Farías, con espacios y acervos idóneos para sensibilizar al visitante de primera vez, con una muestra de flora y fauna que da una idea general de los recursos de la biodiversidad de la RBC. Este museo además tiene instalaciones propias para conferencias y cursos de capacitación, disponibles para los actores interesados.

Esta reseña continuará, nos leemos en la próxima entrega.

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