Lozoya tiene los dados

POLVO DEL CAMINO / Max Avila

2020-07-23

Max Avila

Emilio Lozoya Austín se ha convertido en referente del morbo y amarillismo donde todos participamos, en mayor o menor medida.

No sabemos en verdad lo que carga en el morral, y sin embargo otorgamos categoría de verdad a las especulaciones que cual bola de nieve, ruedan por caminos, brechas y veredas.

El ex director de PEMEX sigue sin aparecer y como que disfruta las sombras que le envuelven al transitar por la delgada línea que separa la villanía de la heroicidad. ¿Es el malo?, o “el muchacho bueno” de la película...he ahí el misterio.

En estos días, la palabra de Emilio es más importante que cualquier operativo formal contra la corrupción. Y es que de sus labios podría salir la salvación de la patria, (hasta ha de creer). De ese tamaño se consideran sus declaraciones, capaces de descubrir el sórdido mundo en que habitan quienes optan por ir a contraflujo de la honestidad.

No es exagerado decir que  este asunto tiene paralizada media república…la otra mitad guarda luto por los 40 y tantos mil cristianos que se toparon con el virus por mandato del destino que los colocó en el lugar equivocado sin deberla ni temerla.

Sin duda el ex funcionario renegocia en lo obscurito, sea que arroja los dados e impone condiciones. No pisará la cárcel cuando hace valer la circunstancia equivalente a “testigo protegido”. Y ya consiguió que la ley sea generosa con su madre, hermana y esposa.

Es un escenario donde aparecen inesperadas situaciones. Ahora nos enteramos de la estratégica espera de Luis Videgaray, quien ha dicho que se abstiene de dar entrevistas desde que salió del gobierno, y bajo tal convicción se mantendrá, seguramente no por mucho tiempo.

Porque es de creer que haciéndose públicas las declaraciones de Lozoya, se verá obligado a actuar en consecuencia, es decir, en defensa del honor que le resta…digo, si algo sobra.

Dicese que el principal señalado por ELA, será el ex secretario de Hacienda, por la sencilla razón de que fue su jefe y como tal estaba bajo sus órdenes, (que no hacía nada por iniciativa propia, solo lo que le mandaba), aunque la novedad, es que se podría tratar de una venganza, más personal que política.

Y es que Videgaray jamás estuvo de acuerdo con el nombramiento de Lozoya en PEMEX y por lo mismo, lo combatió durante cuatro años, hasta que en el 2016 lo arrojó del cargo.

Recordemos que Carlos Salinas de Gortari influyó para que nuestro personaje lograra la dirección de la paraestatal, primero porque su compadre Emilio Lozoya padre se lo pidió y segundo porque al ex presidente le convenía hacer negocios “·de los buenos”, como al parecer sucedió.

Pero todos son rumores expuestos al viento que los cambia de rumbo o color, según el interés de “la alta política”.

En este sentido el columnista ya duda que el extraditado resulte todo lo favorable que se especula a favor del combate a la corrupción. Si nos atenemos a los últimos trascendidos, caeremos en cuenta de que se trata de un pleito interno de “la mafia del poder” que poco o nada tiene que ver con el rescate de la dignidad nacional.

¿Quiénes son Salinas de Gortari, Emilio Lozoya o Luis Videgaray para enseñar moral republicana?.

A como se desarrolla el caso, es ingenuo creer que habrá castigos sorprendentes, ¡qué más quisiéramos!, pero la verdad es que la opinión pública teje sobre fantasías, por lo tanto difícil será ver tras las rejas a los verdaderos autores del saqueo, así como de la pobreza de 70 millones de mexicas.

No nos hagamos bolas, en la Transformación todavía pesan nombres poderosos y apellidos de rancio abolengo, que cuentan con recursos de todo tipo para evadir la justicia.

Desde luego existe el propósito de hacer cumplir la ley, pero el supremo gobierno aún está impedido para lograrlo. Y no solo debido al elefante reumático que batalla para caminar, sino porque los corruptos siguen siendo “honorables”, y con esta categoría se hacen respetar por las autoridades en turno, aunque también por una sociedad acostumbrada a ser humillada, maltratada, marginada y desde luego, pisoteada por las instituciones al servicio del poder.

Y ni modo que sea invento.

De manera que en el caso que nos ocupa, el morbo, y el amarillismo, suplen lo que debiera ser contundente triunfo social. Hasta ahora la especulación ha sido el alimento favorito al soltar nombres para ser destrozados por juicios, cuyo valor no va más allá de la satisfacción personal.

Tal vez el deseo de venganza, reprimido por la repetida promesa sexenal, de que las cosas irían mejor, cuando por el contrario, fueron peor, hasta llegar a esta crisis que no se aliviará hasta que la justicia haga su parte, sin detenerse a tomar la medida de los corruptos.

El primer paso serio está en riesgo de enredarse con los intereses del pasado inmediato y eso sí calienta.

Es más fuerte la dignidad republicana, que la dudosa honorabilidad de una familia que abusó del influyentismo para dañar el patrimonio nacional. 

Concluyendo.- Ni México ni los mexicanos merecemos el perverso jueguito que se trae la Fiscalía General y menos si las consecuencias giran sobre un eje construido a modo…a modo de burla.

                                        LOS RECLAMOS DE AMLO

Por supuesto que AMLO tiene razón en el reclamo hecho a los legisladores federales, (se entiende que a los de MORENA y sus aliados), por su ineficacia para sacar adelante iniciativas necesarias a la transformación del país.

En presencia de Ricardo Monreal y Mario Delgado, “con todo respeto”, refirió que al congreso parece interesar más, lograr acuerdos sobre consejeros electorales, que dar salida a propuestas presidenciales relacionadas, por ejemplo, con la disposición presupuestal por parte del Ejecutivo, en casos de desastres, así como la desaparición de cientos de fideicomisos innecesarios, cuyo costo debe aplicarse en la solución de impostergables problemas sociales.

Esta indolencia de parte de Monreal y Delgado, prueba una vez más, que han servido pa’ maldita la cosa en los objetivos del supremo gobierno. Ya sabéis, el primero por ser demasiado “lagartón” hecho en el PRI, y el segundo cuya mediocridad es manifiesta por donde quiera que se le vea.

Ambos participan eso sí, de proyectos futuristas. Monreal “trabajando para su santo” en el afán de alcanzar la candidatura presidencial, y Delgado apoyando y atrayendo simpatías a Marcelo Ebrard, en el mismo objetivo de que se convierta en sucesor de AMLO.

Ese Mario Delgado tan escaso de liderazgo, que solo ha servido para dividir a la Izquierda en la cámara de diputados, incluso a los de su partido. Ya ve lo recién sucedido en la elección de los consejeros (as) electorales.

Pos con esos “amigos”, AMLO pa’ que quiere enemigos.

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