Cero y van tres en Morena

UTOPÍA / Eduardo Ibarra Aguirre

2020-07-30

Eduardo Ibarra Aguirre

Morena, como es la denominación registrada ante el entonces Instituto Federal Electoral, acudirá a la elección más numerosa en la historia de México por el número de puestos de elección en juego, con la dirigencia encabezada por Alfonso Ramírez Cuéllar como presidente interino (26-I-20) y que no es producto de un proceso eleccionario completo y tradicional, mas no por ello menos legítimo y consensuado entre las partes en pugna.

Será la segunda ocasión en que por causas de fuerza mayor los integrantes del también conocido como Movimiento Regeneración Nacional, aplazan la elección de dirigentes. En el primer caso por tratarse de la víspera de la campaña electoral por la Presidencia de la República, con el abanderado Andrés Manuel López Obrador, quien no sólo fungía como presidente sino que fue el principal factor de unidad de la entonces pujante y esperanzadora diversidad política e ideológica del partido-movimiento.

Conquistada en forma espléndida la Presidencia de la República por López Obrador con 53.1% de la votación –a pesar de que dos dirigentes del Partido Revolucionario Institucional aseguraron a Jorge Meléndez Preciado que le robaron entre 2 y 3 millones de votos– y la mayoría absoluta en el Senado y la Cámara de Diputados, reforzada con acuerdos con el impresentable Partido Verde Ecologista de México –nombre que encierra cuatro falsedades–, los líderes morenos nuevamente aplazaron la renovación de su dirigencia presidida en forma interina por la empresaria y política Yeidckol Polevnsky Gurwitz (Citlali Ibáñez Camacho) y quien desde mediados de 2019 anunció sus intenciones de contender para ocupar un segundo período, y su primero completo como presidenta.

A partir de entonces la disputa entre los dirigentes y sus grupos se agudizó, sobre todo en torno al mecanismo de elección y por no pocos errores declarativos y decisiones políticas tomadas por Ibáñez Camacho y su equipo dirigente. Por ejemplo Regeneración, el gran periódico que encabezó, Jesús Ramírez Cuevas, fue convertido en un pasquín para publicitar a dirigentes, como consta en el número del 8 de marzo de 2019.

Nuevamente la realidad coloca a Morena en la imposibilidad de renovar a su Consejo Nacional y su dirigencia, así como a las estatales, sólo que ahora debido a la pandemia de covid-19 que impidió hacer reuniones masivas y porque le legislación prohíbe a los partidos realizar procesos internos en periodo electoral, el cual comienza la primera semana de septiembre, por lo que Morena no tiene tiempo suficiente para hacer su proceso interno, incluido un lapso exclusivo de campañas antes de esas fechas, y deberá esperar hasta que concluyan las votaciones del próximo año.

Por ello, el Comité Ejecutivo Nacional de Morena se perfila a emitir un acuerdo para mantenerse en sus cargos al menos hasta el segundo semestre de 2021, después de la campaña electoral y la cita con las urnas del 4 de julio próximo.

            El presidente de Morena y la secretaria general, o al revés, serán elegidos por el mecanismo de la encuesta, por decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, tal y como lo sugirió hace más de un año el presidente Andrés Manuel, y los dirigentes de los grupos en puja lo desestimaron. Está por verse si la posposición coadyuvará o no a obtener el mejor resultado en las urnas para la Cuarta Transformación.

Tanto brinco (y ruido) estando el suelo tan parejo, diría el filósofo de mi tierra agredida sin ninguna consideración y con mucha agua y daños materiales, pocos humanos por fortuna, por Hanna.

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