Aquí, “el comandante Borolas”

POLVO DEL CAMINO / Max Avila

2020-08-02

Max Avila

Solo faltaba que Felipe Calderón llamara a la rebelión armada en México, y ya lo hizo. Recién sucedió durante un foro virtual sobre Venezuela, donde participó junto a dirigentes de partidos de derecha de este último país, Argentina y Bolivia.

“Sería una acción conjunta, dijo, para detener la pandemia del populismo”.

No sabemos si el ex presidente actuó en sus cinco sentidos (con esa famita que se carga), pero de que su exhorto es otra ocurrencia etílica, eso-que-ni-que. 

Tal vez sea parte de su nerviosismo por la situación judicial en que se encuentra en EU Genaro García Luna, (su ex estratega de seguridad), por la parte de culpa que le corresponde debido a la impunidad otorgada a dicho personaje durante su sexenio.

Don Felipe teme, y con razón, que cualquier día de estos sea llamado a cuentas por el gobierno de Trump donde bastantes razones hay, o por los excesos cometidos contra el patrimonio nacional, o por las complicidades derivadas de la rapacidad de su ex colaborador. 

Eso puede ser, o como respuesta a los señalamientos de corrupción y  despilfarro de que ha sido objeto como resultado de las evidencias “a la vista del portador”, como la absurda adquisición del avión presidencial, que si tomamos en cuenta la construcción y equipamiento de un hangar especial en el aeropuerto de la CDMX, su costo alcanzó los nueve mil millones de pesos. Aparato que ya sabéis no usó porque la intención era halagar a Peña Nieto para que cubriera sus pecados. ¡Jijos!.

No es la primera vez que Calderón llama a una confrontación armada. Recordéis la tontería de declarar la guerra contra grupos al margen de la ley, cuando fungía o fingía, como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, cuyas consecuencias aún padecemos.

“Sin estrategia, nomás sacudió el avispero”, ha dicho AMLO en repetidas ocasiones. Y está en lo cierto.

El ex presidente, ahora cobijado por Margarita Zavala y su partido en formación, “México Libre”, señaló en dicho foro que nuestro país, “está entre los que padecen el mismo proceso de desmantelamiento del régimen democrático”.

¿Calderón hablando de democracia cuando fue protagonista de uno de los fraudes electorales más escandalosos que se tenga memoria, en complicidad con Vicente Fox?...ni la burla perdona…”el burro hablando de orejas”, dirá el ranchero.

¿Supone creíble “su triunfo” con solo 200 mil votos de diferencia en un universo posible de 80 millones de inscritos en el padrón oficial, cuando AMLO lo aventajaba con no menos de diez puntos avalados por la mayoría mexica?

Ese sí que fue severo golpe panista a la democracia, tanto que su protesta presidencial se realizó casi en la clandestinidad, y apenas duró cinco minutos, después de haber sido introducido a la cámara de diputados por la puerta trasera. No olvidar que uno de sus guaruras fue Gustavo Cárdenas Gutiérrez.

Calderón fue repudiado por sus mismos compañeros de partido, de ahí que junto a Margarita decidiera formar otra organización. Es un indeseable. Y ni modo que sea invento.

Con este llamado a la “insurrección armada” en México, Calderón reitera la vocación violenta adquirida en los grupos fascistas y de ultraderecha fundamentalista en los que se formó, incluido el fanatismo  religioso que tanto daño ha causado a la república.

Es el clásico hipócrita neoliberal que bien disfraza su doble moral bajo la careta de “crítico” del actual régimen, cuando su sexenio fue un desastre con cargo a la nación.

Fue culpable, entre otras cosas, de la desaparición de la compañía de Luz y Fuerza del Centro, dejando sin empleo a 44 mil trabajadores. En este mismo objetivo quiso eliminar al Sindicato Mexicano de Electricistas, pero se hodió.

También responsable de la quiebra de Mexicana de Aviación y de la orfandad de miles de sus empleados que todavía pelean en la secretaría del Trabajo por el rescate de sus derechos.

Fue campeón de los montajes con fines publicitarios, como la detención de la presunta banda de secuestradores donde figuraba Florence Cassez, acción por la que se confrontó con Nicolás Sarkozy, el presidente francés que exigió la extradición de su paisana.

No olvidéis que finalmente la francesita quedó libre y enviada a su país, desde donde demandó a las autoridades mexicas por violación a sus derechos y atentar contra su vida…y creo que al respecto,  hasta escribió un libro.

¿Y qué tal las muertes misteriosas de Juan Camilo Mouriño, (secretario de Gobernación, casi hermano de FCH y por lo mismo, fuerte aspirante a la sucesión presidencial), y del subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, cuando regresaban de SLP a la CDMX, viaje donde sospechosamente rechazó acompañarles el secretario de Seguridad, Genaro García Luna?.

Este último quizá tenga algo que decir de este caso…si es que dice, si no, psss no.

Tampoco quedó claro  “el accidente” donde pereció Francisco Blake Mora, uno de los cinco secretarios de gobernación durante el sexenio calderonista. Además de Mouriño y Blake, ocuparon el cargo: Francisco Javier Ramírez Acuña, Fernando Gómez Mont y Alejandro Poiré.

¿Y cómo olvidar la dolorosa tragedia en la Guardería ABC de Hermosillo, donde fallecieron 49 niños y resultaron más de setenta heridos, cuya concesionaria era una prima de Margarita Zavala?.

Ahora mismo los padres de aquellos pequeños siguen exigiendo justicia. 

Por ello y mucho más, Calderón debiera callar y no seguirle buscando porque podría encontrar algo muuuuy desagradable, ahora que el régimen de la 4T “anda enrachao”.

                                 TAMBIÉN EL CLERO POLÍTICO

Por otra parte, no es coincidencia que el clero político lance su anzuelo a ver que pesca, cuando en voz del cardenal Juan Sandoval Iñiguez asegura que México está siendo conducido al comunismo.

Dice que en tal sistema, el gobierno se adueña de las propiedades, concentra la economía y se vuelve gestor de todo, acumulando la riqueza, expropia bancos, estatiza las empresas y las echa a perder, produciendo hambre y miseria.

Además que el presidente controla las cámaras legislativas para sacar adelante sus proyectos.

Y agrega que se quiere obligar a que los estados legislen a favor de que los niños escojan el sexo que se quiere tener, con lo que se desbarata la obra de Dios, impidiendo que se perpetúe la especie, ya que, además, pervierte la institución familiar al fomentar la homosexualidad y la ideología de género”.

Se trata desde luego de una provocación, muy parecida a la que originó “la guerra cristera” entre el 26 y el 29 del siglo pasado, misma que produjo casi cien mil muertos y que finalizara gracias a los buenos oficios del  destacado masón y presidente de México en aquellos años, el tamaulipeco Emilio Potes Gil.

El cardenal Iñiguez inventa, al tiempo que recrea el odio social, como lo ha hecho siempre, gracias a su influencia en un sector de la población, sobre todo en el bajío.

Es un sectario al servicio de los ricos, además de convencido defensor de los gobiernos neoliberales de los que, seguramente, los representantes de la iglesia católica recibieron incontables beneficios.

No es coincidencia, digo, que por un lado Calderón llame a la rebelión armada contra el supremo gobierno, y el clero político aporte lo que al fanatismo corresponde, cual gasolina arrojada al fuego.

El cardenal por conveniencia, “ignora” que la dirigencia católica de México no es precisamente de las más recomendables a nivel internacional y razones sobran.  Un solo ejemplo uno: la protección al pederasta Marcial Maciel  en el caso de Los Legionarios de Cristo.

Respetos para los creyentes, incluido este columnista profundamente guadalupano, quienes nada tienen que ver con la actitud amoral de la jerarquía católica.

SUCEDE QUE

Ya es público que José Ramón Gómez Leal fue afectado por el coronavirus y por lo tanto el delegado del gobierno federal en la entidad, ha de esperar el tiempo adecuado para regresar a sus tareas.

Deseamos su pronta recuperación,  lo cual no obsta pa’ tomar en cuenta la valiosísima opinión de la raza, en cuanto a que JR puede quedarse en cama todo el tiempo que guste y todavía más, “porque más ayuda el que no estorba”…no le entendí.

Y hasta la próxima.

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