Los periplos de los educadores y promotores de a pie

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2020-09-04

Liborio Méndez Zúñiga

Juan Pueblo siempre ha tenido clara la vocación social de los profesionistas que llegan hasta su comunidad, por más alejada que se encuentre de la comodidad del camino pavimentado. No me queda duda que los maestros y maestras rurales son apreciados por los padres de niños y jóvenes que no tienen más opción que aprender las primeras letras en escuelitas rurales o bien de los instructores de instituciones como el CONAFE. Ya se sabe que entre la opinión pública urbana otros son los servidores públicos que reciben los aplausos, y también las mentadas que no menciones de cuadro de honor, pero llegar en moto o a pie a localidades del medio rural amerita visibilidad y reconocimiento del propio gobierno y la sociedad entera.

Me refiero esta vez al Programa de Semilleros Creativos de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal, que intenta una cruzada por el fomento de las artes con niños y jóvenes, mediante proyectos que nacen desde los quereres de las comunidades, con el apoyo de promotores monitoreados desde la capital del país, no se sabe si en una primera etapa o se contemple pronto el respaldo de alguna coordinación regional al menos, para dar seguimiento a los proyectos y sobre todo respaldo pedagógico, además de los recursos necesarios para que se institucionalice el programa y se asegure la participación de los beneficiarios del mismo. Nomás en el tema de infraestructura, habría que recuperar tantos espacios ociosos o subutilizados, para dignificar el servicio educativo y cultural. Oiga, da muina genuina ver cientos de canchas abandonadas de basketbol, cuando tantas actividades se pueden realizar en esas placas de cemento.

Así como se ha observado y criticado el Programa de Sembrando Vida, que en Tamaulipas medio arrancó pero no prendió, y se lo digo de muy buena fuente, sería una verdadera lástima que lo mismo suceda con Semilleros Creativos, por su ingente necesidad para atender población infantil y juvenil ayuna de actividades artísticas, así sean talleres muy sencillos pero vinculados a la vida rural. Y si el proyecto cultural se promueve en una Área Natural Protegida como lo es El Cielo, la sustentabilidad es el reto mayor en todo lo que se emprenda con niños, jóvenes y adultos.

Comento de un caso, que tengo entendido es el único en Tamaulipas inserto en un ejido, Nuevo Pensar del Campesino en Gómez Farías, donde la pandemia afectó su evolución pero no lo canceló, mediante grupos pequeños que realizan sus talleres en las casas de los participantes. Por mis antecedentes de extensionista, tuve contacto con la promotora, una entusiasta egresada de la UAT que tiene experiencias de trabajo comunitario en el municipio, especialmente en la cabecera municipal. Abordamos el tema del modelo educativo subyacente a los Semilleros Creativos, digamos como lo que conocemos de educación para adultos o bien el CONAFE, con sus instructores becarios “Guerreros” con toda una estructura de asesores y capacitadores pedagógicos. 

Sin embargo, no está explicito el sustento metodológico del programa en cuestión, no se percibe un esquema de acompañamiento en campo por personal de la Secretaría de Cultura, y al parecer no existe vinculación con dependencias que ya tienen presencia en materia de servicio educativo. Agregue usted que las Casas de Cultura municipales son más bien simbólicas en los municipios chicos, entonces no hay una entidad interlocutora que asimile y facilite la promoción del programa de Semilleros Creativos. Con ello en mente, me eché un clavado al internet y vea lo que encontré.

Si los promotores se dan tiempo, podrían hacer la revisión y comparación con el Modelo 4-S que se implementó en México y en Costa Rica en algunas comunidades, derivado de la experiencia de más de 100 años del Modelo 4-H (Heart, Hands, Head, Health), con el soporte de las universidades estatales de los Estados Unidos. Pues bien, el Modelo 4 S en México, refiere el Sentimiento, la Sabiduría, la Salud y el Servicio, como ejes temáticos de la extensión educativa de jóvenes. Sería deseable que los actores de gabinete y campo de Semilleros Creativos se den tiempo para echar un vistazo al Modelo 4 S y retomar las experiencias ganadas de gestión cultural, ya que los proyectos individuales se atomizan y a pesar de las buenas intenciones los semilleros no prenden solos, hay que allegarles apoyos tangibles e intangibles para que se encienda la antorcha de la cultura de paz y no violencia.

Lo anterior, como primer apunte, volveremos.

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