Consecuencias de la austeridad republicana

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2020-09-11

Melitón Guevara Castillo

Tamaulipas, si hacemos caso al gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, es uno de los estados afectados por la austeridad republicana: hace días, por decir, los empleados de salud se manifestaron exigiendo más plazas, el gobernador les indico que están en la puerta equivocada; y, en estos días, también hay cierto malestar en el sector educativo porque, en el presupuesto 2021, se van a cancelar más de 10 programas educativos.

Una de las premisas del Presidente AMLO es gastar menos, recortar los gastos de la Administración Publica, como una forma de ahorrar. Con una expresión de antes, se diría, que la onda es apretarse el cinturón. Y, si revisamos el proyecto del presupuesto 2021, lo que encontramos es que habrá más y más de apretarse el cinturón. Porque, incluso, en estos meses, sigue esa tónica.

LA BUROCRACIA.

Cuando inicio el presente gobierno uno de los primeros actos fue tajante: reducir los gastos de administración, iniciando con el personal. Fueron varias etapas: primero se fueron los aviadores que, se entiende, había por todos lados; luego le siguieron aquellas personas que estaban por contratos; luego siguieron algunas áreas que, se entiende, aparentemente no eran esenciales o estaban duplicadas. Y, la medida más reciente, fue hacer desaparecer varias subsecretarias.

Efectivamente, había que hacer una limpia, una reorganización, una optimización de los recursos humanos en la Administración Pública. Con esto se evidencia que tiene vigencia lo que en los setenta decía Alejandro Carrillo Castro, en relación con la reforma administrativa: hay que hacer con 50 centavos, lo que otros hacen con un peso. Que es, digamos, la meta de toda empresa u organización: optimizar los gastos de operación, de funcionamiento.

MÁS DINERO.

Los ahorros son necesarios cuando se necesita dinero para otros propósitos. Es el caso de AMLO, de la 4T, que desde un principio estableció que los pobres son primero. En esa coyuntura, AMLO necesita dinero para cubrir cada uno de los programas sociales, que son su base y sostenimiento electoral, tal y como en su momento lo hicieron otros gobiernos, como el de Carlos Salinas de Gortari con el programa de Solidaridad.

Y necesita dinero, el gobierno de la 4T, por muchas razones: además de los diversos programas sociales, están las obras que, quiérase o no, son como una obsesión para el Presidente: la Refinería de Dos Bocas, así como el famoso Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucia, que hasta el momento, son los magnos proyectos de la presente administración federal. Aunado, a esto, todas las consecuencias que, en términos económicos, trajo consigo la pandemia del covid-19.

¿GASTOS SUPERFLUOS?

El propósito de tener dinero para sus propósitos de gobierno ha inducido a AMLO a tomar decisiones drásticas. Una de ellas, por ejemplo y muy cuestionada, fue cerrar las guarderías, quitarles el apoyo gubernamental. Así, una y otra instancia gubernamental, han sufrido ese embate: uno que está aún vigente es la eliminación de los fideicomisos; que cubren acciones que el gobierno central apoya porque no puede realizar; pues bien, en este caso, AMLO una y otra vez insiste en que la Cámara de Diputados aprueba el cierre de los fideicomisos para absorber su presupuesto y disponer de mayor dinero.

Por el covid-19 AMLO aseguro que no va a endeudar al país, no pidió préstamos para apoyar, por decir, a las empresas y a las pequeñas y microempresas. Sin embargo, el endeudamiento persiste y se incrementa, por una sencilla razón: no se han pedido créditos, pero no se han pagado los que ya estaban, solamente se han renegociado, es decir, se amplía el plazo para pagarlos. Por eso, las cuentas alegres de la 4T no contienen.

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