Divinamente perfecto

ENFOQUE / Salomón Beltrán Caballero

2020-10-28

Salomón Beltrán Caballero

En muchas ocasiones pensamos, que ser indiscutiblemente bondadosos  o perfectos, evitaría a las personas tener conflictos personales e interpersonales, incluso, que se tendría la ventaja de estar más cercano a la gracia de Dios; pero para empezar, tendríamos que aceptar que no hay en el mundo personas que puedan considerarse buenas en todos los sentidos; recordemos que Jesús dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios” (Mc 10-18), así es que todos tenemos las mismas oportunidades de ser mejores y estar cerca de nuestro Señor, si además de cumplir con sus mandamientos, nos esforzamos en ser humildes de corazón, para no ambicionar los bienes materiales, más que los espirituales.

Hay ocasiones, en que se pone a prueba nuestra sensibilidad espiritual ante hechos, que requieren se libere de manera natural, nuestro sentido de la misericordia, momentos en que podemos ver con claridad, cómo el espíritu mortificado de un semejante, se refleja en su materia y sin decir una sola palabra, suplicante nos dice: Me puedes comprender, esto que ves hoy es lo que queda de mi cuerpo, yo sé que fui bueno, pero pasé por tantas pruebas en la vida, que me di por vencido y me dejé llevar por la práctica de acciones degradantes y sin sentido, sin comprender que dañaba con ello lo más valioso que poseo; en esos tristes momentos, en forma por demás callada, tu espíritu trata de consolar al espíritu doliente, recibiendo parte del dolor que siente, recibiendo también una valiosa oportunidad para hacer una profunda reflexión, sobre la importancia, de no sólo cuidar el elemento divino que anima al cuerpo, sino al vehículo mismo que lo contiene, y tratas de valorar el daño que te has hecho a ti mismo, al abandonar la sana intención de ser semejante a tu creador, en lo concerniente a la humildad y al amor que le profesas al prójimo.

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