Las mil y una anécdotas

ENFOQUE / Salomón Beltrán Caballero

2020-11-27

Salomón Beltrán Caballero

La tarde caía ese viernes catorce de febrero del año en curso, reunidos estábamos la familia celebrando el día del amor y la amistad; como me gusta ver el ocaso, me retiré del grupo para despedir al sol y mostrar mi gratitud por la luz y el calor que nos brindó ese día, más, al verme algunos de mis nietos, en aquella aparente soledad, acudieron a mí, deseando incorporarme a alguno de sus juegos, pero les llamó la atención el que estuviera contemplando el horizonte, y uno de ellos me pregunto: ¿Que estás viendo, abuelo? Estoy despidiendo a un buen amigo, le contesté. ¿Cuál amigo, yo no veo a nadie? A los buenos amigos no necesitas verlos en forma material, si los llevas en el corazón, te bastará cerrar los ojos y pensar en él, para traerlo de vuelta a tu vida. No, pues está difícil verlos de la manera que tú lo haces, yo a mis amigos los veo en la escuela, en clases, cuando hacemos deportes, o cuando coincidimos en alguna fiesta. ¿Oye abuelo, y tú tienes muchos amigos? Dijo otro de mis nietos. ¿Acaso no han oído aquello de que los buenos amigos se cuentan con los dedos de una sola mano? esto significa que los verdaderos y buenos amigos son pocos. ¿Y cómo saber cuáles son los verdaderos amigos? Se los diré de la siguiente manera:

Si has tenido un buen amigo, seguro estoy, que nunca olvidarás los momentos tan especiales que has vivido o viviste en su compañía ¿Pero qué es lo que distingue a los buenos amigos, de las personas que únicamente llegan a ser conocidos? Lo primero es la empatía, que es la capacidad de poder establecer el puente emocional, que hace que dos entidades humanas vibren en la misma frecuencia, y se puedan deslizar con armonía, bajo el influjo inspirador de un diálogo tan sincero, que le resulta imposible a la mente, mentir sobre su verdadero sentir; lo segundo, es la solidaria e infinita permanencia en el ayer, en el presente y en la eternidad, un buen amigo nunca se va de tu vida, se queda contigo y para siempre. Para el amigo de verdad, tu dolor, es su dolor, tus triunfos son sus triunfos, tus fracasos, son el motivo para hermanarse contigo y luchar a brazo partido contra lo que te impide alcanzar las metas anheladas y vencer a tu favor todos los retos que te depara la vida. Un buen amigo, siempre tiene conciencia plena sobre aquellos que te puede causar bien o ser perjudicial, te alentará a caminar por el buen camino, y te hará evitar las veredas que ilusoriamente parecen confiables, pero resultan ser trampas para hacerte caer en la desgracia. Un amigo de verdad deja de quererte, para llegar a amarte, y cuando eso sucede, se abren los espacios a la espiritualidad para conocer al mejor amigo que la humanidad ha tenido. ¿Quién es ese amigo, abuelo? Ahora veo que aún no lo conocen, pero tal vez habrán oído hablar de él, su nombre es Jesús. Mis nietos guardaron silencio, se acomodaron a mi lado, dirigieron su mirara al horizonte, cerrando los ojos, con la esperanza de ver lo que yo estaba viendo.

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