Un peligro para México

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2021-01-07

Melitón Guevara Castillo

El mundo está asombrado por lo que sucedió en el Capitolio. La actitud de Donald Trump, de no aceptar una derrota y de seguir pregonando que hubo fraude, muestra como el comportamiento de un hombre con poder, pero con una actitud intransigente, de intolerancia, puede causar un tremendo daño no solo a la democracia, sino también a todo un país.

Lo que se vivió el miércoles en Estados Unidos fue inédito. El Capitolio, la Casa Blanca, solo había sido tomado en las películas de acción; todas con el argumento de que, como el sistema está fallando, es preciso rectificarlo. Hacer una llamada de atención. Lo que sucedió en el Capitolio, sin embargo, es producto de una ambición desmedida del poder… de un hombre que, quiérase o no, ya dio muchas muestras de ser un peligro.

TRUMP, EL AMBICIOSO.

Cuando Trump inicio a gobernar, con sus primeras acciones, dio muestras de su megalomanía, y más de uno repasaron uno de sus libros, el que trata el tema del Arte de Negociar. En él, es fácil identificar su estrategia: amenazar al enemigo, al adversario, y si no se entrega, tomar entonces otra vía, pero siempre,  con el afán de salirse con la suya y doblegar a sus enemigos. Y eso hizo, quiérase o no, en su proyecto de reelección. Estirar la cuerda.

Intento anular el triunfo de Biden mediante impugnaciones en uno y otro Estado. Y en todos, una y otra de sus impugnaciones, fueron desechadas por el poder judicial por no encontrar elementos del fraude electoral. Siguió, presiono a funcionarios estatales para que modificaran resultados. Pidió al vicepresidente que no aceptara la certificación de su opositor y, al final, busco boicotear la certificación del Congreso. 

PODER Y CONTRAPESOS.

Lo que sucedió en los Estados Unidos es un ejemplo de lo que puede suceder en cualquier país. Si, ahí, donde el poder público no tiene contrapesos. Por eso, hoy en día, en sistemas democráticos, la división de poderes establecida por Montesquieu, es un imperativo para la subsistencia de los sistemas democráticos. Cuando en un sistema democrático hay preeminencia del Poder Ejecutivo, esos y otros riesgos están a la orden del día.

Está comprobado, históricamente, que el discurso de la supremacía racial o política es negativa. Se vivió con Hitler y con Mussolini; pero también se vivió, en otros países, situaciones de como quien gobierna, de una u otra manera, busca no tener a quien rendirle cuentas, porque asume que es el, y solo el, quien puede hacer lo mejor para su país. Esta Daniel Ortega en Nicaragua; lo que hizo Evo Morales en Bolivia y Chávez en Venezuela.

PELIGRO PARA MEXICO.

Cuando un solo hombre tiene el poder político, que lo concentra, las consecuencias han sido funestas. En una de las elecciones que perdió AMLO, se considera que fue por el mensaje de que era un “peligro para México”. En este momento, no puedo decir que AMLO es un peligro para México, pero sin duda que sus acciones pueden verse en dos contextos, y uno nos lleva peligrosamente a un contexto de que la vida de México depende de la voluntad de un solo hombre: AMLO.

Creo que todos aplaudimos que apoye a los pobres, que lo hace con nuestros impuestos. Eso, aquí y en todos lados, es digno de aplaudirse, pero no deja de ser un mero populismo, como lo muestra el spot de MORENA sobre la vacuna del covid-19. La politizan. Y, por el otro extremo, es un peligro que un gobernante tenga entre sus prioridades destruir a los contrapesos a su gobierno: el legislativo está entregado completamente, el Judicial doblegado… y ya anunció que formulará reformas constitucionales para destruir a órganos autónomos porque no benefician a la sociedad, no dan despensas, ni apoyos sociales.

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