Gobierno sin contrapesos

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2021-01-10

Melitón Guevara Castillo

La presente semana será muy movida en términos de gobernabilidad. Será el momento de como la 4T va a iniciar otro proceso con miras a lograr su meta: concentrar el poder político e ir, gradualmente, eliminando a los contrapesos. Asumen que, por ser un gobierno del pueblo, no los necesitan; y a esos contrapesos los etiquetan como producto del neoliberalismo. Por eso, en esa lógica, hay que eliminarlo.

Anuncio el Presidente AMLO que esta semana va a presentar la iniciativa para reformar leyes y hacer que los órganos autónomos regresen a las distintas tareas. Aun no se conocen, vamos pues, los pormenores, pero imaginen que las elecciones vuelven a la Secretaria de Gobernación y que las tareas de transparencia y acceso a la información, que no gusta a la 4T, serian parte de la Secretaria de la Función Pública.

LOS ORGANOS AUTONOMOS.

Los órganos autónomos fueron naciendo, gradualmente, como una respuesta a la necesidad de dar mayor capacidad técnica a determinadas funciones del Estado. Y se les concede autonomía técnica y funcional para evitar, precisamente, que el gobierno sea juez y parte; como el caso de los derechos humanos, que son violados por los agentes y servidores públicos del Estado. Y los mecanismos para designar a sus integrantes, por eso, se hace en algunos casos por convocatoria pública y los elige el Senado.

Los órganos autónomos son los siguientes: La autonomía universitaria, cuya pieza emblemática es la UNAM; El Banco de México, para evitar que predominen los intereses políticos y partidistas; El INE, nació para evitar que el gobierno, que las organizaba, fuera juez y parte; La Comisión Nacional de los Derechos Humanos; El INEGI; La Comisión Federal de Competencia; El Consejo Nacional de Evolución de la Política de Desarrollo Social (Coneval), El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos; El Instituto Federal de Telecomunicaciones y la Fiscalía General de la República.

ENFOQUES.

La pregunta es solo una: son necesarios o no su existencia. Recordemos que algunas funciones del Estado fueron naciendo a consecuencia de sus propios actos y errores; como es el caso de la Contraloría hoy Función Pública, para evitar o prevenir la corrupción de los malos servidores públicos; que la Comisión de los Derechos Humanos nace como una respuesta a los abusos y arbitrariedades de los servidores públicos. El Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos, como resultado a la ausencia de rendición de cuentas del propio gobierno.

No son, efectivamente, el remedio completo a los distintos males. Los vemos de manera cotidiana: la corrupción sigue, los abusos del Estado continua y, los servidores públicos, los gobernantes, hacen todo lo posible por ocultar lo que hacen, le sacan a la transparencia y a rendir cuentas tal y como es su obligación constitucional… Pero han sido, a fin de cuentas, un mecanismo a favor de la población, de la ciudadanía.

ENFOQUE DE LA 4T.

La visión de la 4T nace de, vamos pues, la visión que tiene AMLO de su gobierno: nadie roba, nadie traiciona, nadie es corrupto. Y si alguien es señalado, como es el caso de Manuel Bartlet o el de Macedonio Salgado, basta con la absolución de AMLO y las distintas instancias hacen eco a su postura. Imagine que la Fiscalía General, que es autónoma, se animara a enjuiciar a Salgado después de la absolución de AMLO.

No se necesita un órgano que cuestione las tareas del Estado en la medida que el Estado cumple fehacientemente sus tareas. La conformación del Estado ha estado a expensas de la voluntad del gobernante: uno nacionalizo la banca, otro la vendió; uno creo, dio vida, a empresas estatales, otro las vendió. Así, distintos gobiernos, dieron vida a órganos autónomos y otro, para no tener contrapesos ni nadie que lo cuestione, tan simple como que los agrega a las distintas secretarias o los desaparece… porque el, además, siempre tiene otros datos.

Derechos Reservados © La Capital 2021