Caballada está flaca

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2021-01-11

Melitón Guevara Castillo

La expresión se atribuye a Rubén Figueroa, de cuando era gobernador del Estado de Guerrero, y así se refirió a que los precandidatos presidenciales de su partido, el PRI, eran gente que no tenían fuerte presencia política. Expresión que, sin duda, una y otra vez se puede expresar, como ahora lo están haciendo los comentaristas y analistas políticos, en relación a los aspirantes del PRI a las Presidencias Municipales.

La crítica, obviamente, va enderezada hacia Edgar Melhem Salinas, el Presidente estatal del PRI. Y es que, con esos candidatos, se deduce que es difícil que su partido pueda ganar elecciones. Y es que él, en su momento, prometió que tendría candidatos en los 43 municipios y que van a recuperar terreno en el espacio político. Por lo pronto, ahí la lleva, va a tener candidatos. Una cosa es tener candidatos y otra, muy distinta, triunfar en la elección.

¿QUIEN DEBE SER CANDIDATO?

En teoría, todos los ciudadanos pueden ser candidatos a un puesto de elección popular, siempre y cuando tengan vigentes sus derechos políticos; en la práctica, el candidato debe ser un ciudadano, un miembro del partido, que tenga probabilidades de triunfar en la contienda electoral. En este sentido, siempre se habla del perfil del candidato; por eso, partidos como el PAN en la entidad, se observa está haciendo una planeación estratégica para ganar las elecciones. Negociando e incluso robando candidatos a otros partidos políticos.

No basta, en ese sentido, el ánimo de querer ser candidato. Como hace un par de semanas me confió un amigo: tengo que ser candidato, ya le invertí 2 años al proyecto del senador. La cuestión es, si, se hace talacha con los que deciden, pero la talacha importante es la que se hace hacia el interior del partido, su base militante, y sobre sobre con la sociedad. Mal hace, por decir, los de MORENA en negar el trabajo de base de Eduardo Gattas. Una elección, entiéndase, se gana con voto. No bastan las ganas de ser candidato.

CANDIDATOS SIN PESO.

¿Quién tiene mayor peso político? Por ejemplo, se dice que en el PRI está la disyuntiva de Carlos Morris y de Arturo Núñez en la candidatura sobre la alcaldía. No hay, en serio, nada en contra de Arturo, pero en la balanza de baños de pueblo, de estar cerca de la militancia o de los ciudadanos, no hay la menor duda que Morris tiene más tiempo en ese trabajo, al menos en la capital tamaulipeca. Claro, Núñez es, como se dice, una cara nueva.

Lo mismo sucede en MORENA relativo al Distrito 5 federal. Nora Hilda de los Reyes presume 40 años de militancia en la izquierda, salvo su aventura política como candidata del PRI a la alcaldía de Casas. La cuestión es, en esos 40 años, que trabajo político de base ha realizado. En esta circunstancia, Felipe Garza Narváez le lleva ventaja por su experiencia como candidato triunfador… claro, la desventaja de Felipe, es no pertenecer a MORENA, ser simplemente un simpatizante.

IMPROVISAR CANDIDATOS.

Cuando el PRI gobernaba el país, la decisión autoritaria del Presidente o de un Gobernador, era ley. Los que se anotaban para ser candidatos, si tenía el voto del fiel de la balanza, tenía asegurado el triunfo. Los recursos del gobierno, como del partido en el poder, hacían que se improvisara candidaturas. Aquí, Arturo Diez Gutiérrez, sin experiencia política, fue presidente municipal. Y otros, deben recordar que ocuparon cargos por la decisión, la voluntad, del gobernante.

La mejor evidencia de que no se puede improvisar una candidatura triunfadora, es e propio AMLO. Tardo 18 años en ganar la Presidencia de la Republica y no pudo, en su momento, ganar la gubernatura de su Estado, aunque gano la jefatura del D.F (hoy CdMx). Y eso, de improvisar candidaturas, es válido para todos los partidos políticos. MORENA lo vivo en las elecciones anteriores en la entidad: tuvieron pocos triunfos.

Una caballada flaca no garantiza triunfos electorales.

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