Propaganda e información según Córdova

UTOPÍA / Eduardo Ibarra Aguirre

2021-01-12

Eduardo Ibarra Aguirre

El anuncio hecho por el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, sobre que el Consejo General determinará las reglas a las que el presidente Andrés Manuel y todos los funcionarios públicos deberán de sujetarse durante las campañas electorales para renovar 15 gubernaturas, 500 diputados federales y miles de alcaldes y diputados locales el primer domingo de junio, lo que implicará la suspensión de las transmisiones íntegras de las mañaneras a partir del 4 de abril, suscitó una categórica reacción de rechazo presidencial.

Para López Obrador “Como ya está de moda a nivel mundial la censura, ya nos quiere limitar. ¿Cómo nos van a quitar el derecho de expresión, de manifestación? ¿Cómo le quitan al pueblo el derecho de manifestación?” Advirtió que en caso que el Instituto Nacional Electoral ordene cancelar la transmisión de sus mañaneras, acudirá a las instancias judiciales, porque “sería un acto de censura”. Y como es característico de su gobierno –vilipendiado por una oposición que desgraciadamente no da una–, convocó a los mexicanos a expresar su opinión sobre si consideran es legal esta petición, “si está bien que en México, no pueda hablar el presidente”.

Córdova Vianello –hijo del gran Arnaldo Córdova–, explicó que el pasado fin de semana fueron notificados de la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que desde el Consejo General se pronuncien sobre la “tutela inhibitoria” contra el primer mandatario, “a fin de frenar sus constantes opiniones sobre el proceso”. Y enseguida apeló al artículo 134 de la Constitución para que Obrador y todos los funcionarios de los tres poderes de la Unión –y añado a los órganos autónomos, incluido el INE que con frecuencia se aleja de su papel constitucional de árbitro–, mantengan el principio de imparcialidad, lo que significa ausencia de inclinación en el manejo de los recursos que tienen bajo su responsabilidad, incluyendo que los programas sociales no sean utilizados con la finalidad político-electoral, así como su actuación.

En cualesquiera casos son los consejeros llamados ciudadanos –aunque los partidos en la Cámara de Diputados los votaron–, quienes intentarán imponer su voluntad reglamentaria: “Vamos a llevarlo al consejo para que se establezca con toda claridad cuáles son las reglas a las que se van a sujetar todos los funcionarios”.

            Lo que resulta aún más polémica es la interpretación de lo que es propaganda y qué es información. Según las entendederas del doctor Córdova, las mañaneras “tienen como finalidad dar a conocer logros, programas, acciones y obras de gobierno”, respecto de temas y cuestiones de distinta índole, “lo que puede incluirse dentro de la definición de propaganda”.

Sin embargo, según el propio consejero Lorenzo “si un medio de comunicación transmite un extracto, eso se puede porque tiene interés noticioso”. Sólo que los propietarios y directivos de los componentes del poderoso y muy influyente oligopolio mediático tienen preferencias políticas muy definidas e intereses económicos sumamente claros, e impulsarán como siempre a los candidatos más que a los partidos de sus preferencias.

El esquema de Córdova acaso sea legal, lo ignoro, pero es antidemocrático y para nadie es un secreto el afán de este doctor y de Ciro Murayama por confrontarse con AMLO, sobre todo a partir de que constitucionalmente nadie puede ni debe ganar mayor sueldo que el presidente, pero invocan la carta magna a conveniencia.

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