Clientes de la política

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2021-02-17

Melitón Guevara Castillo

La sociedad, en cualquier país o entidad, puede ser dividida en dos porciones: la de gobernantes y la de gobernados; los primeros son elegidos en un proceso electoral a propuesta de los partidos políticos o, en su caso, en la condición de candidatos independientes. En la mayor parte, de todos modos, los partidos políticos son los que tienen el monopolio de las candidaturas.

Los ciudadanos, o la población que puede votar en una elección, se pueden dividir en varios segmentos. Los más conocidos son: clase alta, media y baja. Hay, sin embargo, otras clasificaciones: propietarios de los medios de producción y los que son trabajadores. Y en el caso de AMLO los ubica como: los pobres, que no tienen nada, los que tienen o son de los segmentos que poseen una riqueza, mejores condiciones de bienestar social.

REPARTIR LA RIQUEZA.

El Estado de Derecho tiene como propósito básico la gobernabilidad y para lograrlo debe generar bienestar social. A partir de estos considerandos los distintos gobiernos ha formulado programas y políticas que buscar cumplir esa meta: apoyar a los menos, a los que tienen condición de pobreza o pobreza extrema. Recuerdo, por decir, el vamos programa de “Solidaridad” que nació en tiempos de Carlos Salinas de Gortari.

Los gobiernos neoliberales tuvieron un acierto: crearon riqueza; pero también, un desacierto: no lograron repartir bien esa riqueza. Por tal virtud, sexenio tras sexenio, el fenómeno fue solo uno: que los programas de combate a la pobreza no sirvieron; porque, año con año, había más pobres. La brecha entre unos y otros se hizo más grande: y, a partir de este contexto, los pobres se convirtieron en clientes electorales, porque son más, más y más.

POBREZA LABORAL.

Se acaban de dar a conocer datos que nos indican que el año pasado creció el segmento de los clientes de la política, de los partidos políticos y sus candidatos. En el año 2020 se sumaron 4.7 millones de personas que se ubican en el segmento de pobreza laboral. Es el grupo poblacional que siendo población económicamente activa, tiene ingresos inferiores a la canasta básica. Hay, pues, una distancia significativa.

En el año 2019 la pobreza laboral lo constituía el 37.3% de la población que tenía un empleo. Y en el año 2020 creció al 40.7%, en términos de números son 4.7 millones más. Significa que el incremento en la canasta básica fue superior a sus ingresos: El crecimiento urbano del paquete alimenticio fue del 6.1% en tanto que en el área rural fue del 7.6%. En pocas palabras, sale más caro vivir en el área rural.

COMO ANILLO AL DEDO.

La explicación de lo que sucedió el año pasado, para que aparezcan 4.7 millones de pobres laborales, que no ganan lo suficiente para que su familia pueda alimentarse a partir de una canasta básica, estoy convencido, hay dos culpables: 1, la pandemia del covid-19; y, 2, la política económica del Presidente Andrés Manuel López Obrador. El covid-19 impacto a la economía de manera brutal, cerrando negocios, propiciando más desempleo… Y, la consecuencia inmediata, es que haya más pobres, más clientes políticos-electorales.

Como anillo al dedo: efectivamente cada día hay más pobres, en pocas palabras, más clientes para los programas sociales, clientelares, de la 4T, por eso el Presidente AMLO hace milagros para conseguir dinero y seguir apoyando a los adultos mayores, a los estudiantes, a los jóvenes emprendedores… segmento poblacional que, en teoría, tiene que estar agradecido con el Presidente que los apoya, porque son pobres.

FORTALEZA DEL POPULISMO.

Un gobierno populista se fortalece en la medida que tiene más clientes: en este caso, más pobres. La pandemia, como anillo al dedo, más las políticas gubernamentales, crearon 4.7 millones de pobres laborales, más clientes pues, para los programas sociales del gobierno de la 4T.

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