Ovejas Negras: Los Regeneradores

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2021-02-21

Liborio Méndez Zúñiga

Una historia de abuelos a nietos

Las historias nacen al calor del hogar, en las famosas casas de madera del septentrión mexicano, aquende el Río Bravo Los hijos las escucharon de los abuelos y las siguieron contando a los nietos, algunas se hicieron canciones y otras cuentos o novelas, y pasaron al cine en su época dorada, por ejemplo  Los Hermanos del Hierro.

Son historias de los hombres de antes, hombres de a caballo que poblaron el noreste del país, en rancherías y poblados mediante tres generaciones: los que nacieron con el siglo pasado y el fragor de la Revolución Mexicana; sus hijos, los benefactores del reparto agrario y, los nietos que heredaron la tierra de sus ancestros.

En esta sucesión generacional, en la narrativa familiar el término de “la oveja negra” se adjudica a algún miembro de la familia que desde joven se brincaba las trancas, desoyendo las reglas de orden y disciplina de los mayores. Algunos con el tiempo volvían al redil y formaban su propia familia, otros eran ovejas negras toda la vida, y si bien no eran totalmente rechazados en su hogar su vida de trotamundos los volvía hombres solitarios.

En la segunda mitad del siglo XX, la región norte del país experimenta el caos del contrabando de estupefacientes y surge uno de los enclaves más poderosos del crimen organizado, cuyos grupos cambiaron el caballo por poderosas camionetas para el millonario negocio de las drogas y las armas.

Cabe la pregunta si la narrativa de las ovejas negras que surgen en las generaciones de más de un siglo, cobra nueva vida y muchos de los rebeldes en el hogar ante la autoridad paterna han sido un engrane funcional de la maquinaria de la corrupción y los negocios ilícitos.

Alguna vez alguien ha dicho que todos los mexicanos tenemos algún migrante en la familia o parentela lejana, lo mismo podría decirse de contactos temporales o permanentes con ovejas descarriadas que optaron por la vida loca y trágica del narcotráfico, con trabajo manual o perfiles calificados de pilotos, mecánicos, doctores, abogados y demás, además de sicarios.

Por supuesto, si las ovejas negras de antes eran negadas abiertamente, eran familiares incómodos y vergonzantes, los hombres de armas contemporáneos, incluso internacionales, tienen vida en las sombras, pero no dejan de tener relaciones con el sexo opuesto y de esto puede haber huella entre propios y extraños.

Otro aspecto de la sangre es que las ovejas buenas, las que estudiaron una carrera para pasar a formar las filas del desempleo, en muchos tendrán la tentación de dinero fácil del hampa, cuando no la seductora invitación del pariente que ya transita en camioneta del año y le presume los lujos y placeres que se da.

Estas líneas apenas dibujan la complejidad en la vida real, de una sociedad que tiene su asiento en una región con una quincena de cruces fronterizos (¡Ay, chulas fronteras del norte!), 400 kilómetros de litoral, planicies y montaña, cercana la metrópoli industrial regiomontana y un puerto de fama internacional. Sin embargo, fue a Tamaulipas la política de obra hidráulica con dos grandes distritos de riego para 310,000 hectáreas de agricultura moderna desde los años cincuenta del siglo pasado, actualmente en situación de crisis por la falta de agua, compartida con Texas. El emporio algodonero dio paso a los granos de maíz y sorgo, siendo alguna vez el granero de la nación, pero sin darle valor agregado a las cosechas. Sin duda, el tránsito generacional de los agricultores pioneros contiene los elementos de una cultura regional rural-urbana, cuyos hogares se mudaron a las ciudades dotadas de los servicios para un mejor nivel de vida…y los hombres de caballo pasaron a la historia.

¿El temple y el coraje de los norteños se eclipsó?

Esta historia pretende indagar respuestas recuperando ecos de la narrativa de los actores, hombres y mujeres de trabajo duro, claridosos y empeñosos, que han ido por los caminos de la vida, aunque fuera como ellos quisieran…

Derechos Reservados © La Capital 2021