Un día en Bustamante

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2021-02-21

Melitón Guevara Castillo

UN DIA EN  BUSTAMANTE. ADOBES, CONVERSACION Y MUSICA

En una reunión de amigos, uno de ellos insistía en que no tenía motivos para jubilarse, que se aburriría en su casa. En eso, uno que ya lleva como 17 años de jubilado, como profesor, tajante le respondió: “para que hagas lo que a ti te gusta. Mientras trabajas, solo puedes hacer lo que te ordena el jefe o lo que este contemplado en tu plan de trabajo”. Así, en ese contexto, el sábado agarre carretera rumbo a Bustamante.

En el transcurso de la semana Cuitláhuac Córdova, mejor conocido como Don Piquino, me invito a uno de sus eventos. Hace tiempo asumió el rol de ser un activo entusiasta de revalorizar la cocina regional y, entre esos menesteres, se incluye en promover el uso del panadero; el que se hace con adobes, construidos en la región e invita a varios de sus amigos. Yo invite a mi ahijado Hugo Alonso y a los periodistas Víctor Contreras y Azahel Jaramillo.

EL HORNO DE ADOBE.

El proyecto de los hornos de adobe lleva tiempo. Por lo regular son dos o tres visitas de planeación al lugar. La primera para investigar y detectar entre los miembros de la comunidad una familia que tenga, por costumbre, usar un panadero, que sean amantes de elaborar los panes, hojarascas, pemoles, entre otras cosas, para que el proyecto no caiga en un terreno infértil.

Como beneficiaria se eligió a la señora Macrina Ávila y familia. Constatamos como, efectivamente, su familia prepara la masa con sus distintos ingredientes, prepararon hagan de cuenta cochinitos y gorditas de sal para estrenar el horno. Y la comida no se diga: asado de puerco acompañado de arroz, fideo, frijoles de la olla, nopalitos y papas al azafrán. Por cierto, el azafrán es silvestre, que ellos cultivan.

LOS ADOBES.

Converse con la señora Rebeca Becerra, fue la constructora de los adobes como del horno panadero. Una y otra vez explico la preparación de la tierra, los ingredientes que utilizo. Con sus manos, de mujer del campo trabajadora, elaboro 200 adobes de los tradicionales y construyo el horno. El costo de la construcción corrió a cargo de Rodrigo Vázquez, excompañero de Cuitláhuac en la carrera de Economía en el TEC, que no asistió por vivir en Austin, Texas.

La señora Rebeca me recordó a mi mama, de cuando yo era un niño. Porque me platico que, en otro tiempo, su arte de preparar la tierra, la uso para enjarrar las paredes de su casa. Me recordó cuando, allá en Campoamor, mi mama hizo lo mismo: papa cortaba palos largos que acomodaba como si fueran pared y mama las enjarraba con tierra. Tiempos de infancia, de carencias, de sufrir. Así es la vida del campo, de la población de ejidos y comunidades rurales.

CONVERSACION Y MUSICA.

La visita a Bustamante fue productiva: tome fotos, converse con viejos amigos, conocí a otros y hasta me traje una planta de azafrán (espero que prenda en El Roble) y disfrute la música; un amigo de la familia de la Señora Macrina, llego con guitarra en mano y canto, me recordó canciones de mi niñez de los Donmeños, Los Relámpagos del Norte, de Los Alegres de Terán y, como siempre, mi compadre El Coyote que participa como uno más de los aficionados… canciones del recuerdo, de cantina, de amores y desamores.

Converse con J. León Rodríguez Zúñiga que me recordó a un buen amigo, biólogo del IPN, que tiene sus raíces ahí en Bustamante; conocí al arqueólogo Francisco Mendoza que comento los avatares de investigaciones por el rumbo; salude al padre Abelardo del Valle, del barrio de Cristo Rey, que fue compañero de mi compadre en el Seminario en Monterrey. No salude, pero ahí andaba Olga Juliana Elizondo, diputada federal por el Distrito 2 de Reynosa. Entusiasta, como siempre, paso lista de presente Marta Olivia López Medellín, periodista, con su equipo de trabajo.

Las pláticas y conversaciones dan, en serio, para más crónicas y textos periodísticos

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