Lo importante es la solución, no el problema

MIRADA DE MUJER / Luz del Carmen Parra

2021-04-03

Luz del Carmen Parra

¿Cuántas veces hemos dicho: ¡“si lo hubiera sabido”!, al comprobar que no hemos alcanzado el éxito que deseábamos, que nuestro esfuerzo ha sido en vano?. Lo cierto es que tomamos decisiones, dando por sentado que todo va a salir bien; confiados, asumimos que los resultados llegarán por sí mismos, y apenas visualizamos como atender los contratiempos que se presentarán. 

Con insistencia nos repetimos, ¡cuántos dolores de cabeza nos podríamos haber evitado de haberlo previsto! Y no, no hace falta ser adivinos, hay circunstancias que parecieran avisarnos por anticipado que algo no está bien. Sabemos por experiencia que todo inicia por lo simple, lo intrascendente, insignificante, un descuido basta para echar por tierra todo lo planeado. 

Si lo hubiera sabido”, es la expresión de la decepción, del enojo o la impotencia que nos lleva a dejar a medias lo empezado; en muchas ocasiones, ignoramos cómo reaccionar ante lo inesperado, nos asustamos, y evadimos asumir de inmediato las consecuencias de nuestras malas decisiones y así vamos encadenando error tras error, impidiendo concretar con éxito nuestros proyectos. 

Nadie emprende con la finalidad de fracasar. Cuando planeamos, lo hacemos con lo mejor que tenemos a nuestro alcance, mezclando conocimientos y posibilidades, apenas deteniéndonos a pensar el cúmulo de circunstancias ajenas, que se conjugarán en el momento menos oportuno, provocando una variación en lo esperado.  

Sería difícil anticiparnos de forma segura a los acontecimientos que se desarrollarán en lo futuro a nuestro alrededor y más cuando es necesaria la interacción con otras personas que nos rodean, como nuestra pareja, amigos, familiares o compañeros de trabajo, que también aportarán lo suyo, apoyando o complicando los finales. 

No podemos condenarnos y castigarnos por hechos que están realmente fuera del alcance de nuestra mano, don Miguel de Cervantes con su ingenio ya nos lo anticipaba lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir”. 

Los si lo hubiera sabido”, vienen a cuestionar si hicimos o no bien las cosas, si analizamos por anticipado los posibles riesgos que implicaban y la capacidad de respuesta ante lo imprevisto. Es un verdadero reto para nuestra autoestima. Tomar conciencia de que solo hicimos lo que en su momento creíamos más acertado, aplicando los recursos que teníamos a nuestro alcance, debería bastarnos para poner en perspectiva, con el paso del tiempo, nuestros datos. 

Si bien es importante ser previsores, más importante sin lugar a dudas, es el aprender a resolver las contrariedades que inevitablemente se presentarán en el proceso, mantener la calma y buscar alternativas que nos permitan continuar, sin dejar que se colapsen nuestros planes. 

El simple hecho de saber cómo actuar ante las más adversas situaciones, sin culparnos, pero sin justificarnos, nos confiere calma y sensación de seguridad. Estar atentos a los detalles que poco a poco nos van dando señales de alerta, nos hace estar listos para ir encontrando respuestas a lo vivido. 

Ser capaces de actuar de forma proactiva, sin perder el tiempo, encontrando las soluciones más apropiadas para cada caso, y valorando las consecuencias tanto positivas como negativas de cada una de ellas, nos abre un mundo de posibilidades para superar cualquier eventualidad. 

Aquí se evidencia eso de que lo importante es la solución, no el problema, porque así evitaremos seguir alimentando la negatividad y el reproche que ciegan nuestras emociones, y nos inducen a buscar culpables y no las causas que lo originaron.  

Es necesario aprender nuevas competencias, apoyados en nuestra creatividad, inventiva y flexibilidad para desarrollar el trabajo en equipo. Mantener la mente abierta a tantas posibilidades como sea posible, facilitará el aprendizaje que nos dará mayor confianza en futuras decisiones. 

No podemos anticiparnos con certeza a las complicaciones, por más que intentemos prever de forma pormenorizada las posibles variables que nos representarán un obstáculo en nuestro trabajo cotidiano, pero si nos aplicamos en desarrollar nuestras habilidades en la resolución de problemas, de una forma espontánea, tratando de simplificar para hacer más fácil nuestra respuesta, estaremos en vías de alcanzar una de las competencias más solicitadas hoy en día, no sólo en el mundo empresarial, sino en todas las áreas del quehacer humano. 

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