Ley y democracia

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2021-04-16

Melitón Guevara Castillo

De siempre, y no creo mentir, hemos tenido la certeza de que la Ley ha sido una especie de juguete para los políticos; porque la burlan, la violan, hacen con ella lo que quieren. Por eso, una y otra vez, los jueces y magistrados han sido acusados de estar vendidos al mejor postor. Y lo mismo sucede con la democracia: sus reglas y procedimientos, una y otra vez, los hacen a un lado o tan simple que se cubren las apariencias.

Por ejemplo, la ley especifica claramente que el o los gobernantes no pueden hacer labor de proselitismo en tiempos electorales. Se dio el caso del gobernador actual, que en una elección participo en eventos electorales, hasta dio un discurso y ante la queja de los partidos de oposición el Tribunal Electoral decidió: que impacto de sus palabras, por el lugar y el contexto donde se dieron, no determino el resultado final de la elección.

EL ROL DE LA ROL.

En los países actuales impera, por decir en todos o casi todos, el Estado de Derecho: significa que los miembros de un país son gobernados a través de lo que dictan las leyes: que, por ejemplo, a los servidores públicos, sean gobernantes, legisladores, magistrados o funcionarios, solo pueden hacer lo que la ley les autoriza realizar. La Constitución Política del país, por ejemplo, enumera las funciones del Presidente de la Republica, del Congreso de la Unión y de cada una de las cámaras legislativas.

Y en relación con los ciudadanos la ley estable que es lo que no puede hacer. Para eso hay leyes y  códigos que tipifican la conducta o el comportamiento que merece una sanción o castigo; y también se establece que, los ciudadanos, cuando se sientan agredidas o lastimados por una decisión o una acción del Estado, o uno de sus integrantes, puede promover un amparo. Así lo hizo Gertz Manero, el Fiscal General de la Nación: que mediante un amparo consiguió el Holograma Cero, que le permite circular sin las restricciones del Hoy No Circula.

¿QUE ES LA DEMOCRACIA?

En su acepción más simple, sin complicarnos la existencia, vale decir que es el procedimiento de como los miembros de un grupo toman las decisiones. Así, por decir, el 6 de junio los tamaulipecos elegirán a los diputados locales, a los Presidentes Municipales y a los diputados federales. Lo harán emitiendo un voto en la casilla electoral que le corresponda. Claro, hay reglas para emitirlo, entre ellas, ser ciudadano, tener los derechos políticos vigentes, tener la credencial de elector y acudir a la casilla correspondiente.

Visto de esta manera, la democracia al ser un procedimiento, tiene que contar con una serie de reglas. Que están establecidas en la Constitución Política del país, en las leyes electorales. Reglas que fueron establecidas por los legisladores en distintas etapas; que, de manera gradual, se han ido modificando y ajustando a requerimientos de los valores de la democracia, como la igualdad, al equidad, la legalidad, la participación, entre otros. Y, los legisladores, en esa misma legislación, establecieron sanciones para los que no cumplen con las normas o criterios de la ley.

RESPETO POR LA LEY.

Se está dando, a nivel nacional, un debate por la aplicación de la ley electoral. El INE invalido el registro de dos candidaturas a gobernador: hicieron actos de precampaña y no rindieron cuentas. La ley dice que, por no hacerlo, se les castiga quitándoles la candidatura. El TRIFE se lavó las manos y  regreso la pelota al INE, que confirmo su decisión. Los Consejeros Electorales que no avalaron la decisión, dijeron: la proporción del castigo no es proporcional al delito. El hecho, real, es que no respetaron la ley… me recuerda al alcalde de un pueblo que confeso: si robe, pero poquito.

La cuestión es que, ese irrespeto por la ley, es parte de una dinámica del Presidente AMLO. Hace días dijo que si MORENA, su partido, no gana la mayoría y no le aprueban el presupuesto, que puede vetarlo. Efectivamente, puede hacerlo, olvidando que los diputados son los representantes del pueblo… así sucedió con Vicente Fox, lo que generó una controversia constitucional: y la SCJN se lavó las manos, decidió que las partidas presupuestales involucradas se suspendían hasta en tanto hubiera, entre el Ejecutivo y el Legislativo un acuerdo: paralizaron obras.

Todo, sin la menor duda, por la sinrazón de unos y otros, incapaces de hacer política, de gobernar.

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