Y muerden la mano…

POLVO DEL CAMINO / Max Avila

2021-04-22

Max Avila

Yo digo, sostengo e insisto que MORENA está infiltrado. No puede ser que en una organización de su importancia exista división, pleitos, traiciones, indisciplina, envidia y “lo más pior”, que sirva pa’ maldita la cosa al proyecto transformador de AMLO; por el contrario, como que la intención es obstaculizar el cambio aportando innumerables argumentos y pretextos para atacar al supremo gobierno. 

Es en este proceso electoral  donde la confrontación interna se manifiesta con toda crudeza. Entre lo ultimito está la acusación de Félix Salgado Macedonio respecto de que el CEN  partidista “olvidó” entregar el reporte de gastos de precampaña, razón por la que le fue retirada su candidatura en Guerrero, lo cual significa que el culpable principal lo es Mario Delgado Carrillo, lidercito que quien sabe de qué tienda de lo inservible lo sacaron.

No existe justificación a la serie de errores cometidos desde la dirigencia de MORENA. Es una tontería, por ejemplo, responsabilizar al INE, como también lo es el video que circula intentando convencer de que los males vienen del exterior cuando es claro que son resultantes, no solo de mediocridad e incapacidad de Mario Delgado, sino de la ambición y protagonismo de algunos como Porfirio Muñoz Ledo, Pablo Gómez, Germán Martínez Cázares y varios (as) más, que con la careta de demócratas atizan con singular alegría la hoguera que irreversiblemente consume al partido de AMLO. 

Oponerse al proyecto renovador es actuar con alevosía, como si estuvieran ajenos a la urgencia de reconstruir la república, salvar sus instituciones, rescatar la dignidad ciudadana y sobre todo, combatir con energía la inmoralidad y corrupción enquistada cuando menos desde los seis sexenios anteriores, provocando la más terrible de las desgracias que padece el país.

Está infiltrado MORENA digo, porque bajo diversas circunstancias arribaron políticos “destripados” de otros partidos. ¿Qué hacen Manuel Bartlett Díaz, Ricardo Monreal o el propio Muñoz Ledo, sino crear insidia, recelo y desconfianza?. Es ridículo el papel del primero al frente de la CFE. No es un técnico, tampoco administrador de suficiente autoridad en la materia, sino un político cuyo historial está ligado al fraude electoral y a las malas artes del pasado, justamente en perjuicio de la izquierda que sirviera de semilla al actual gobierno. Bartlett es un lastre y es una pena su permanencia en el cargo que por delicado merece mejor destino. ¿Por qué mantenerlo?. Es un misterio, como otros que desprestigian la administración pública.

En cuanto a Porfirio Muñoz Ledo poco se podría agregar respecto de su vocación protagónica acrecentada desde los tiempos de Echeverría. Adora los reflectores cotizando como mejor le conviene el autoelogio. Es un promotor de si mismo lográndose enganchar en los diversos regímenes, incluso con el panismo sirviendo a Vicente Fox como embajador ante la Unión Europea. Porfirio no es de fiar, nunca lo ha sido por lo que nada impide suponer que juega las contras al régimen, en obediencia a intereses ajenos a la 4T. Porfirio debía estar jubilado y en actitud serena frente a los acontecimientos político-sociales, y por supuesto respetar lo relativo al comportamiento oficial. Opinar sí, pero con la seriedad y responsabilidad a que obliga su larga trayectoria en la historia del México moderno.

Por su parte Pablo Gómez hace mal en mezclar diferencias ideológicas con los objetivos generales del régimen. Él se formó en el Partido Comunista y ha sabido dosificar su extremismo de los años estudiantiles del 68, aprovechando circunstancias que han permitido permanecer en las nóminas legislativas desde siempre. Es un vividor reconocido. 

Por otro lado, ¿qué tiene que hacer en MORENA Germán Martínez Cázares, ex dirigente del CEN panista?. Es una pregunta que nos hemos hecho desde que inició el régimen. Recordad que como senador morenista solicitó licencia para hacerse cargo de la dirección del IMSS a la cual renunció meses después para retornar el escaño y desde ahí criticar con saña a la 4T.

En algunos casos MORENA forjó a sus propios detractores como el de la sonorense Lilly Téllez, senadora por gracia de AMLO, quien está convertida en agresiva adversaria al servicio del PAN. Pero no son los únicos(as), existen muchos(as), que muerden la mano al líder de la transformación, mientras que otros (as) desde adentro, tiran la piedra y esconden la mano. Y ni modo que sea invento.

                                             LOS AUSENTES

La deprimente imagen de Luis Echeverría en espera de ser vacunado, hizo recordar la crueldad del destino. A sus 99 años, el ex presidente acusado de genocida, aparece físicamente acabado bajo feo sombrero de palma, inmovilizado en silla de ruedas, envuelto en mantas, cubierto el rostro, dependiendo de dos ayudantes y evidentemente fuera de la realidad. Parece uno de esos seres que milagrosamente permanecen con vida. Lo vacunaron justo en la UNAM, donde alguna vez fue apedreado y salvado por un militar del linchamiento estudiantil. No olvidéis que LEA violentó la autonomía, operando como secretario de Gobernación, la invasión de la casa de estudios durante el movimiento estudiantil del 68. Entonces causó indignación, ahora lástima.

Lo anterior remite al resto de los ex presidentes con vida: de Enrique Peña Nieto se sabe de su reciente reaparición en un pueblito de la República Dominicana, durante la boda de Marcela García Caballero, ex reina del carnaval de Barranquilla Colombia, con rico empresario. A Peña Nieto se le nota desmejorado, casi cadavérico del rostro y sin la compañía de Tania Ruiz, su novia 23 años menor que él. Es lo último de este ex presidente bajo sospecha por la corrupción en PEMEX denunciada por Emilio Lozoya.

De Carlos Salinas de Gortari, nada, nadita de nada, salvo que probablemente ya fue vacunado en Dublin Irlanda, donde reside y lugar a donde no llegan las alusiones y las mentadas que de vez en vez surgen en “las mañaneras”. En cuanto a Vicente Fox ya recibió la aplicación en México, como corresponde a sus 78 años, aunque no deja de criticar al supremo gobierno, aun cuando se beneficia de los programas sociales en marcha. Mientras, Felipe Calderón “le bajó” a sus ataques hacia AMLO, buscando quizá, buen trato en las culpas que desde los EU le comparte Genaro García Luna.

¿Y Ernesto Zedillo?, de él poco se sabe pero ni falta que hace.

SUCEDE QUE

“Reciclar la hipocresía”, lema común de los candidatos en campaña.

Y hasta la próxima.

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