Amar lo que hacemos

MIRADA DE MUJER / Luz del Carmen Parra

2021-05-02

Luz del Carmen Parra

De mi padre aprendí el amor al trabajo. Su entrega constante a la realización de un esfuerzo continuo por ganar el sustento de su familia, fue un ejemplo a seguir.

El ser agradecido y bendecir la oportunidad de tener en que ocupar el tiempo, realizando algo que disfrutaba y lo llenaba de satisfacciones, era evidente cotidianamente.

Ese enfoque sentido de que el trabajo dignifica al ser humano, que lo hace sentirse útil y le da trascedencia, le da sentido a su vida, al poner al servicio de los demás sus conocimientos, sus habilidades, y que a la vez le permitir obtener los recursos para satisfacer las necesidades de su familia, quedó grabado en mi memoria, y si lo que haces te apasiona, lo disfrutas; si reconoces el valor de tu esfuerzo, te sientes satisfecho, por consecuencia te empodera.   

Este sábado primero de mayo celebramos el Día Internacional del Trabajo y haciendo una reflexión de las condiciones que actualmente brinda el mercado laboral al ser humano, veo con tristeza cómo cada día se deshumaniza el trabajo.

Se exigen tareas que ponen al límite todas las capacidades físicas e intelectuales del obrero, empleado, profesionista, funcionario, líder o directivo, no importa su nivel de responsabilidad, todos están sometidos a horarios y a niveles de exigencia, de rendimiento y productividad, de competencia y resultados que rayan en la anulación de sus necesidades biológicas, familiares, sociales y emocionales, sin dejar de mencionar las espirituales.   

Sabemos de ensambladoras, sólo por poner un ejemplo, que obligan al obrero a la repetición incansable de los mismos movimientos físicos, en jornadas de hasta 12 horas, supeditados al ritmo impuesto por la convivencia obligada con brazos mecánicos y máquinas programadas a velocidades extremas de un robot, que superan con mucho lo deseable para la salud del cuerpo humano, y más cuando el trabajo se desarrolla en turnos nocturnos.   

Según un estudio de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, entre el 7% y el 15% de la fuerza de trabajo en los países industrializados participa en alguna forma de trabajo nocturno, lo que puede resultar en graves consecuencias para su salud. Walmart y McDonalds prohíben a sus empleados la libre asociación en defensa de sus derechos laborales. Si alguien propone la organización de un sindicato, puede considerarse desempleado. Los últimos 50 años han echado a tierra, muchas de las conquistas laborales alcanzadas en las luchas de miles de obreros, que dieron sus vidas por mejorar las condiciones de trabajo.  

No hay mucho que celebrar en una fecha que conmemora la lucha de los trabajadores por hacer respetar sus derechos elementales, donde su única moneda de cambio es su fuerza de trabajo, cada vez menos apreciada por la competencia obligada con máquinas computarizadas. Nada para sentirse optimista dentro de este panorama.

Pero si bien el trabajador no puede disponer, por si solo, de cambios en la evolución del mercado laboral, mucho esfuerzo ha de hacer para evitar la enajenación que conlleva la rutina a la que es sometido. 

Encontrar motivos para mantener la dignidad humana del trabajo, sin duda es muy necesario para no olvidar que el fin último del mismo, es el de proveer lo necesario para la subsistencia de la familia, motivo y sentido la lucha diaria.    

Quizás este sea el momento de reflexionar que aunque no tengamos ahora el mejor empleo que desearíamos tener, y muchos de nuestros esfuerzos no se han visto coronados con el éxito esperado, tomemos conciencia de las circunstancias actuales que atravesamos como sociedad, donde millones han perdido sus empleos, quedando a la deriva. Para quienes no tienen la seguridad de un ingreso, quizás esta sea una oportunidad para probar nuevas alternativas, quizás inimaginadas, de poner en prácticas cuantas habilidades se tienen y no han podido ser descubiertas.

Agradezcamos la posibilidad de encontrar la manera de ganarnos la vida dignamente, en medio de este caos, sabiendo que es el servicio a los demás lo que le da sentido a nuestro esfuerzo diario, porque el contacto con la realidad de otros, nos permitirá entender que no estamos solos en medio de esta tragedia.

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