Las quejas de los victorenses

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2021-05-28

Melitón Guevara Castillo

La sociedad moderna ha cambiado. Escribo y comento sobre lo que sucede en la política, y de cosas peores parafraseando a Catón, desde 1984. Así que puedo documentar los cambios que ha registrado la sociedad en cuestión de información: de informarse vía los periódicos, la radio y la televisión, conocido como medios de comunicación tradicionales, a pasar a las cuestiones digitales, a las redes sociales, hay un cambio cualitativo tremendo.

Hoy en día, pese a la opacidad de los gobiernos (federal, estatal y municipal) prácticamente nada hay oculto. Por una sencilla razón: todos los ciudadanos, con un celular por muy modesto que sea, se convierte en un fotógrafo, que con una imagen o un video, documento los hechos que le resultan interesantes o relevantes. Así, de esta manera, todo tarde o temprano se conoce… por eso, las quejas de los victorenses hoy en día son evidentes.

EL PAPEL DE LA INFORMACION.

En la historia de la comunicación hay dos relatos que establecen el rol de la comunicación en el comportamiento de la información. En una isla había hagan de cuenta ingleses, franceses y japoneses. Cada dos o tres meses recibían periódicos y revistas. Así que, tarde, se dieron cuenta que estaban en guerra y se polarizo la relación de unos y otros. Lo mismo sucedió, vaya pues, cuando se terminó… había terminado, y ellos seguían viéndose como enemigos.

La otra historia sucedió en una ciudad de Estados Unidos. Una investigación sobre información policiaca determino que: 1) Había una ola de crímenes, de robos y otros incidentes; pero la población, ante la falta de información, pues no se alarmaba, seguían como si nada. En otra época, con el periodismo amarillista, había menos crímenes, robos, pleitos porque funcionaba bien la seguridad y protección de seguridad pública; pero los medios, al difundir masivamente uno y otro hecho, generaron que la población se espantara.

MALOS GOBIERNOS.

No pretendo hacer un recuento de malos gobiernos municipales en la capital tamaulipeca. Pero hay algo que no se puede soslayar: cuando era una ciudad pequeña, que medio mundo se conocía, que la gente por las tarde salía a la banqueta y saludaba a quienes pasaban; que unos y otros, yo entre ellos, asistíamos a fiestas y regresábamos, a casa, a pie a altas horas de la noche…o no era raro ver a alguien caminando por la calle maleta en mano. No teníamos, de manera generalizada, había paz y tranquilidad social: eso creíamos.

Ahora, con las redes sociales, nos enteramos del pleito callejero, de la balacera, de los baches de la ciudad, de los accidentes viales, de la fuga de agua en una colonia; también, vaya pues, nos enteramos de actitudes y comportamiento de los servidores públicos, de extorsiones de los tránsitos o de los abusos policiacos. Nada, pero nada pues, escapa a los ciudadanos: los noticieros de la tv, como de radio, reciben quejas por WhatsApp, mensajería, del Facebook o twitter.

QUEJAS Y ACCIONES.

Los victorenses se quejan de los malos gobiernos. Y no es solo en tiempos electorales; es de siempre, se quejó de los gobiernos priistas, que efectivamente fueron los que hicieron el desastre que actualmente se vive; dejaron de hacer, pero si, vaya pues, se embolsaron o usaron mal los recursos públicos de los victorense. Y se quejaron, sin límites de Xicoténcatl González Uresti, porque las malas acciones se intensificaron y multiplicaron. Fue tanto el desastre, que Pilar Gómez no tuvo tiempo suficiente para corregir el rumbo.

El próximo 6 de junio los victorenses irán a las urnas: van a decir, con su voto, quién va a gobernar los próximos tres años. Tiene la oportunidad de corregir el rumbo o de confirmar, sí, que sean los panistas los que sigan gobernando. El pueblo ya se quejó del PRI, le dio la oportunidad al PAN, y el remedio fue peor: ¿Qué sucederá el próximo 6 de junio? ¿Dará una nueva oportunidad al PRI? ¿Se arriesgara nuevamente con el PAN o experimentara con MORENA?

PROSPECTIVA.

Esa es la cuestión: son tantas y tantas las quejas, que la única forma de ser contundente, es ejerciendo el voto. No salir a votar, es ser cómplice de lo que suceda después, y no se vale, vamos pues, solo estar quejándose y no cumplir la responsabilidad cívica de votar. ¡Quejas! Sí, pero también acciones. ¡Queremos un mejor Victoria!

Derechos Reservados © La Capital 2021