Otra vez la madre de todas las batallas... en las urnas

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2021-05-30

Liborio Méndez Zúñiga

El próximo 6 de junio los mexicanos tenemos una cita cívica de trascendencia, y cada quien acudirá a depositar su voto, con o sin militancia partidista, pero eso sí, con una carga emocional como nunca se había visto en México, dada la cantidad de elecciones locales y federales en disputa, y la rispidez de la mercadotecnia electoral para ganar el sufragio.

Una aporreada como la que nos ha dado la pandemia, seguramente influirá en la votación, y por supuesto la idea que cada quien tenga del accionar del gobierno federal, en el aquí y el ahora de las familias, después de casi tres años de la masiva votación para poner a Morena al frente de los destinos de México, con un plan alternativo de nación.

Si el voto fuera razonado por los millones de habitantes, uno podría esperar una especie de calificación al mandato de AMLO y su propuesta de IV Transformación: si la mayoría lo reprueba, la disminución de los 30 millones de votos de 2018 podría suceder, y con ello perder el liderazgo en el Congreso de la Unión, lo cual pondría en entredicho el margen de maniobra del gobierno en materia de reformas a la Constitución y asignación de presupuesto para los programas sociales.

Sin embargo, pareciera que a falta de discursos y propuestas de la oposición, y a la precaria participación ciudadana, además de sindicatos acotados, otra vez se recurre a la publicidad sin contenidos y a la estridencia de los perifoneos, concitando las llamadas apelaciones emocionales, mediante la diatriba y los golpes bajos. Así las cosas, la estridencia contra Morena, sus seguidores la contestarán con la contundencia del voto masivo, con la divisa de que el voto de 2018 a su gallo fue por seis años, y ora se aguantan, mis valedores.

Además, esta vez el gran público electoral ha recibido la denuncia fundada de que el arbitro está bajo sospecha, y entonces campea la emoción de la ira de que el partido no se puede perder en la mesa, y si la oposición golpea desde dentro y fuera de la cancha, pos entonces Juan Pueblo dirá a ver como nos toca y en las urnas nos veremos, para sostener la esperanza de que México ya cambió: un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

El pueblo no será sabio, pero tiene memoria, y ya aprendió que la movilización en las urnas cuenta, y los ejemplos en América Latina ya suman a México en esas gestas pacíficas de la democracia para definir proyectos de nación que respondan a sus necesidades esenciales, las consagradas en la Carta Magna, para millones de mexicanos que viven en la pobreza. 

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