Gestación subrogada, un negocio multimillonario

MIRADA DE MUJER / Luz del Carmen Parra

2021-06-13

Luz del Carmen Parra

Luego de la decisión tomada la semana pasada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de avalar la gestación subrogada tanto gratuita como pagada, e incluso invalidar las disposiciones establecidas en la Constitución del Estado de Tabasco, que prohibían el acceso a este proceso a parejas del mismo sexo y a extranjeras, se ha generado controversia en las redes sociales, desatándose polémica y la inmediata reacción de grupos feministas, defendiendo los derechos humanos de quien presta o renta su vientre, para gestar un hijo ajeno. 

En México, actualmente solo los estados de Tabasco y Sinaloa, permiten el contrato de gestación subrogada, viéndolo como un negocio concertado entre las partes, pero sin considerar aspectos sociales, morales, éticos y principalmente de salud de la llamada madre gestante y del bebé; pero también en la Ciudad de México, pese a no estar expresamente legalizada, es común encontrar agencias de reproducción asistida, que ofrecen paquetes todo incluido, con garantía de éxito, para apoyar a parejas, nacionales o extranjeras, que buscan un hijo a través de este tipo de servicios. Es evidente que en este asunto se mezclan intereses comerciales.  Lo venden como si fueran unas vacaciones. Te vas de viaje y de paso te haces de un niño. 

Para quienes fuimos formados en un hogar, este tema nos obliga a cuestionar nuestros valores y todo lo aprendido en el seno de una familia, pero es necesario asomarnos a la realidad que se vive para intentar comprender la trascendencia de una decisión así, ¿quiénes son en este negocio multimillonario los beneficiarios y quienes los afectados? ¿qué consecuencias trae para los involucrados? 

No podemos negar su existencia en un mundo globalizado, donde la vida humana depende cada vez más de las decisiones del mercado, que de la ética o la moral, donde la explotación y la comercialización de hombres, mujeres y niños de todos los rincones del planeta, los somete diariamente contra su voluntad a situaciones reprobables, por decir lo menos, violentando al extremo sus derechos humanos. 

Debemos detenernos a analizar las condiciones en que se genera el acuerdo entre las partes interesadas, siendo asesoradas por una empresa intermediaria que ofrece sus servicios exclusivos, con un alto nivel de profesionalización, y que llevará la batuta en todo el proceso, siendo la que dicte las condiciones en que deberán realizarse los mínimos detalles de la operación, y por los que obtendrá jugosas ganancias.  

Además, recordemos que quien contrata lleva todas las ventajas, así que es fácil concluir que en este asunto la que pierde, es la gestante, que en muchas ocasiones no se da el tiempo ni de leer las cláusulas, porque tampoco recibe una copia de lo firmado porque en la mayoría de los casos, lo hace tratando de salir de un apuro, poniendo en riesgo su salud y en algunos casos hasta su vida. 

En México hoy en día, las clínicas, despachos y agencias involucradas en acuerdos de gestación subrogada imponen sus condiciones sin limitaciones legales, no existe un marco regulatorio que garantice los derechos de las madres gestantes, dejándolas en la más absoluta indefensión.  

La explotación de mujeres con fines reproductivos, menosprecia a la mujer mexicana por su condición de pobreza o por la falta de conciencia. No hay asesoramiento, ni información suficiente para que tome su decisión y se abusa de su necesidad a cambio de una suma que, comparada con otros países, es miserable.  

Actualmente, el contrato que ofrecen las agencias la obliga a seguir una dieta, a regular su actividad sexual, a no salir del lugar de residencia acordado previamente e incluso a abortar si así lo deciden los padres biológicos y por supuesto a entregar al bebe al momento de su nacimiento. En tanto, para quienes solicitan la gestación subrogada, sea quien sea, solo existe la obligación expresa de cubrir a la gestante, la compensación acordada. 

Cuando India y Tailandia restringen a los extranjeros la opción de la gestación subrogada en sus territorios, surge México como la alternativa para este turismo reproductivo y se vuelve la vista a Tabasco que la permite en medio de muchos vacíos legales, de ahí el llamado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para legislar con responsabilidad y proteger a las mujeres de México. 

Muchas son las aristas a analizar: si podrán acceder a ella solo ciudadanos mexicanos y sin ánimo de lucro, basada en una sincera acción altruista; si se permitirá solo bajo estricta indicación médica como última alternativa para parejas con problemas de fertilidad; si podrán hacerlo parejas homosexuales y personas solteras. 

¿Como evitar las frivolidades de quienes por no querer sufrir las incomodidades del embarazo o los estragos del parto o cesárea contratan a una mujer que por necesidad económica se presta a gestar un hijo ajeno? ¿Cómo evitar caer en la vileza de encontrar en la gestación subrogada, una alternativa de vida para dejar atrás la pobreza? ¿Como impedir que un niño sea visto como un artículo de primera necesidad que se compra y se vende al mejor postor? 

No guardemos silencio. Preparémonos para el debate. 

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