Un cuento de verano

POLVO DEL CAMINO / Max Avila

2021-07-20

Max Avila

A medida que se acerca el primero de agosto crece el interés por el inevitable “juicio” contra los últimos presidentes neoliberales. Seguro que así lo determinarán millones de mexicas que en soberana jornada darán rienda suelta a su catarsis, sin que en verdad se logre el objetivo deseado. Y es que, con todo respeto a la voluntad popular, los ex mandatarios tienen sobrados motivos para reír con la displicencia de los agraciados por la fortuna en todas sus manifestaciones, o del precoz jovenazo que tras algunos intentos logra el primer beso (y pue-que algo más), de su ingenua noviecita.

Nada sucederá, digo, a pesar de la exigencia civil de llevarlos al banquillo de los acusados. Estos son tiempos, si no de olvidos, sí de perdones, y a la 4T lo menos que importa es “enjaular” a los que desgraciaron al país llevándose entre las uñas a unos sesenta millones de pobres que ahora recuperan cuando menos, la esperanza que aunque sigue siendo poco, es algo frente a la nada. 

AMLO repite hasta el cansancio que la venganza no es lo suyo, y habrá que creerlo si consideramos la lentitud con la que se combate la corrupción y la celeridad con que se protege a algunos que como Emilio Lozoya, ven transcurrir la tormenta y sus relámpagos desde el cómodo ventanal de su habitación, cuando debieran pagar las consecuencias de su vocación delictiva, como cualquier hijo del quinto patio. Lo cierto es que los ex presidentes no tienen de qué preocuparse por lo que pueda sucederles en México después de la consultora fecha. Y como les vale pura y absoluta progenitora más bien aparecen ocupados de sus muy personales asuntos: Salinas en Dublín disfrutando los placeres que prodiga el primer mundo; Zedillo afanoso y entusiasta, sirviendo como empleado de segunda a empresas trasnacionales; Fox “acelerado” en el comercio de la mariguana que pretende llevar hasta el último rincón de Latinoamérica, y Peña Nieto que sigue rodando por el planeta envuelto en amores cuya frivolidad parecen sacados de añorada adolescencia, como si no quisiera abandonar su imagen de galán nocturno en cabarets a media luz y lúgubre ambiente pecaminoso.

Por ahora dejemos pendiente a Felipe Calderón, éste sí cuya mortificación trasciende las fronteras, ligando de alguna manera su suerte a la de Genaro García Luna, “ganchado” por Tío Sam,  debido a las mismas razones por las que en el pasado le reconocieron méritos, solo que ahora en sentido contrario. No olvidéis que la diferencia entre lo sublime y lo grotesco solo es un suspiro…y a veces ni eso. En este sentido Calderón está en un predicamento cuando ya sabemos que los gringos no se andan con cuentos para hacer valer “su” justicia, y obtener las ganancias monetarias correspondientes, lo cual también aplica cuando se trata de invadir y masacrar a pueblos inocentes. (Ahora mismo y por su dimensión, el genocidio contra Cuba no tiene paralelo en la historia moderna de la humanidad, el bloqueo ya de sesenta años, incluye aprovechar la desesperación debido a las carencias normales en un pueblo víctima de las circunstancias, sobre todo en las nuevas generaciones que ven y sienten lejana la heroica Revolución anti imperialista encabezada por Fidel, Camilo, Che y Raúl, entre otros legendarios).

Quedamos en la imposibilidad de que los presidentes neoliberales sean enjuiciados por delitos que a estas alturas no son precisos ni concretos. Se trata más bien de una condena moral que al final de cuentas servirá pa’ nada, pa’ nada y pa’ pura tiznada. Por ello os digo que Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña estarán carcajeando por el daño personal y en sus bienes que la 4T y el voto de millones, les pueda acarrear este primero de agosto. Millones de mexicas que habrán de conformarse con la respectiva mentada contra los interfectos y nada más. Usted dirá que algo “calará a los enjuiciados, si es que valoran a su madrecita”…hasta ha de creer.

El voto servirá, eso sí, para ratificar la confianza hacia AMLO y su proyecto de nación. Lo demás, lamentablemente, es puro cuento, como también podría ser eso de que Hacienda y la Fiscalía General   van sobre Videgaray y Ricardo Anaya, presuntos “operadores” financieros de EPN.

                                       VA POR TAMAULIPAS

Más intenso y apasionado se torna el tema de la sucesión estatal, sobre todo hacia el interior de MORENA donde no menos de diez sienten que la inmortalidad los llama, mismos de los cuales quizá aprobarían un examen de conciencia tres o cuatro. El resto y los que se acumulen durante las próximas semanas, son los conocidos como “trepadores”, “arribistas”, chapulines” o de plano “negociantes de la grilla”, de esos que colmaron la paciencia de los tamaulipecos. La ventaja es que son harto identificables, lo cual no obsta para que sin escrúpulos, busquen refugio en organizaciones que les procuren seguir viviendo a costillas del dinero público.

Mientras tanto y tratando de ser objetivos, diríamos que hasta ahora aparecen como finalistas en la ansiada cruzada: Erasmo González Robledo, Héctor “el guasón” Garza González, Américo Villarreal Anaya y Felipe Garza Narváez. Sabemos que la candidatura la definirá el voto interno de MORENA. “Ora” que si es por agradecimiento o lealtad en los tiempos duros, la tendría “el guasón”, con todas las implicaciones de alguien cuya mentalidad está fuera de la realidad; si se trata de afectos, Américo estaría cerca por la relación personal entre su padre y AMLO, en cuanto a capacidad político-social, no hay duda que Felipe sería el mejor abanderado.

Desde luego son comentarios producto de la movilidad propia de cada uno de los presuntos como parte de la realidad que tarde o temprano se impondrá a las especulaciones.

Por lo pronto Tamaulipas está ante circunstancias ineludibles que también forman parte del futuro y a esas hay que entrarle.

SUCEDE QUE

Algunas “estrellas” de la comunicación nacional se escandalizan por el espionaje del pasado a políticos y periodistas. ¿A poco no supieron lo que hacían Miguel Nassar Haro o Genaro García Luna?.

Y hasta la próxima.

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