Reinventarse

MIRADA DE MUJER / Luz del Carmen Parra

2021-08-15

Luz del Carmen Parra

Empecemos de cero una vez más. De la nada, con un cúmulo de esperanza y buenos deseos. Dejando atrás todo lo que nos ha hecho daño, volvamos al camino con la experiencia de lo vivido, pero sin llevarnos las cargas del pasado. Modifiquemos el rumbo y transformemos lo que encontremos al paso. Sin el dolor, ni el desengaño, empecemos de cero. 

 

Tomemos el resto que nos queda y si no nos gusta, hagamos todo lo posible por vestirlo con el ánimo del futuro deseado. No rechacemos lo poco o mucho que se nos ofrece. Eso es cuanto tenemos para hacerlo crecer. Todo lo demás está dentro de nosotros mismos, listo para ser descubierto. 

Dicen que las crisis también son una oportunidad para intentar hacer las cosas de forma diferente, un reto a la inteligencia y a la creatividad. Cuando se nos obliga a hacer  aquello a lo que no estamos acostumbrados, algo para lo que no nos hemos preparado, ni lo deseábamos, busquemos en el imaginario lo que nos provoque esforzarnos un poco más, que nos permita remontar los momentos de abatimiento. 

No hay cadenas, ni rejas que dominen el espíritu. Lancémonos a volar aún con nuestros miedos, hagamos de ellos nuestra guía en este nuevo amanecer que dará luz y seguridad a nuestros pasos. Sigamos adelante, sin volver la vista atrás, ni extrañar lo perdido. Estamos con vida y eso es suficiente. 

Tomémonos de la mano y vámonos a vivir una aventura para probar de qué estamos hechos, obligándonos cada día a preguntarnos si hicimos lo suficiente, sintiendo el cansancio físico y la satisfacción del esfuerzo realizado, listos para empezar un nuevo día. Un día a la vez. Nada más. 

Salgamos a triunfar sobre nuestras inseguridades, y nuestras propias limitaciones. El reto es superarlas por 24 horas. No nos detengamos a analizarlas. Solo sigamos adelante, sin parar. 

Aquí estoy. Lista para caminar contigo de cerca o de lejos como tú lo decidas, pero no olvides que no estás solo, que veo tu esfuerzo y sigo tus pasos. No nos sintamos derrotados desde el principio, porque nos faltarían fuerzas y entusiasmo para empezar. Visualicemos un horizonte con mejores perspectivas que nos haga renacer cada amanecer. 

Soltemos los sueños que se evaporaron entre nubarrones inciertos y dejemos ir de momento, lo que nos impide seguir y nos amarra, a algo intangible que no acaba de concretarse. 

Seamos valientes una vez más. Ligeros de equipaje iniciemos la búsqueda de motivos que nos ayuden a permanecer despiertos en medio de la nada, y una vez más dejemos volar nuestra imaginación y pongamos retos a nuestra propia realidad para que comprendamos de una vez, cuánto dignifica al ser humano su capacidad de reinventarse. 

Sin evadir lo que nos ha dañado, es parte de nuestra historia; eso es lo que terminará por fortalecernos, si logramos transformarnos como las águilas y desarrollamos la habilidad para redimirnos solos. En silencio, quedándonos cerca para reconocernos y reconciliarnos con nosotros mismos. 

Habremos de liberarnos de apegos que nos atan, de miedos que nos limitan, de convencionalismos que nos envilecen, para asumirnos en este renacer que nos exige estar atentos a nuestro crecimiento, conscientes de nuestra evolución, de nuestro constante cambio. 

Sabemos que todo avance requiere un esfuerzo de adaptación y aprendizaje. Aunque el futuro se nos presenta incierto, tenemos enfrente una oportunidad más para construir ese universo en el que deseamos vivir, y nos encontraremos a diario en cada pequeña cosa que hagamos, en cada logro que alcancemos, pequeño o grande no importa, o en cada equívoco que nos permita valorar cada enseñanza asumida. 

Reinventarnos será un reto para cada mañana. Eso nos permitirá clarificar nuestros propósitos para tomar impulso de nuevo y hacernos más fuertes, asumiendo nuevos objetivos, planeando nuevas actividades que consumirán uno a uno los minutos de nuestros días, hasta intentar convertirnos en las personas que siempre deseamos ser. 

“La vida no se hace insoportable por las circunstancias, sino por la falta de sentido y propósito”, decía Viktor Frankl, palabras sabias que nos llevan al auténtico secreto de la felicidad y la realización personal: tener metas, sueños, objetivos, deseos, coraje para enfrentar las dificultades.  

Tomados de la mano, cuando todo parece derrumbarse, construyamos algo nuevo y si una ola lo destruye, volvamos a intentarlo. 

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